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Del 20 al 22 de julio, se realizó el Seminario Bíblico en la iglesia Misión Buenas Nuevas en Bogotá. Cada noche, al escuchar al pastor Rubén Acuña quien compartía acerca del corazón de Dios detrás de cada elemento del Tabernáculo, miembros de la iglesia e invitados entendieron cómo se entra en la presencia de Dios por medio del Tabernáculo.










El primer día explico las características de la Iglesia por medio del cercado del tabernáculo que era de lino fino, puro y resplandeciente.


“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. Apocalipsis 19:8








El segundo día continuó con la puerta del tabernáculo por la cual se llega al lugar santísimo, esta es el evangelio. Y para terminar, explicó acerca de la ofrenda por el perdón de los pecados, la fuente de bronce que es la palabra, el lugar santo y el lugar santísimo.


“y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”. Hebreos 9:12







Por medio de este seminario los asistentes conocieron la obra de Dios establecida desde el principio para salvar el mundo y tener un vida santa delante él.

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26 de julio de 2017


La gracia de Dios permitió desarrollar el octavo seminario zonal en un barrio al norte de la capital ecuatoriana.





Durante el 21, 22 y 23 de julio el expositor, Diacono Alex Chávez, predicó el “secreto del perdón del pecado y el nuevo nacimiento” a través de Juan 8: 1- 11 sobre la mujer adúltera.


Los asistentes del Seminario pudieron descubrir con Romanos 3 y Génesis 6:5 que no hay un solo justo, ni bueno en el mundo, pero por la misericordia de Dios, y sin importar sus obras, fueron justificados.







El expositor explicó cómo se eximían los pecados antes de que Jesucristo muera en la cruz. Habló sobre cómo por medio de la sangre de un macho cabrío se perdonaban los pecados pasados pero no los futuros. Por eso Dios envió a su hijo Jesucristo para que derrame su sangre para el perdón de todos los pecados de la humanidad, tanto los pecados pasados, presentes y futuros, una vez y para siempre.


Los invitados lograron entender lo maravilloso de la obra de Jesucristo en la cruz y cómo gracias a esto todos somos justos, santos y perfectos.







El último día del seminario los hermanos compartieron sus corazones con los invitados y disfrutaron una deliciosa cena entre todos.







Al concluir el seminario los hermanos de la zona expresaron su agradecimiento y anhelo de que Dios les de la gracia de continuar haciendo más Seminarios Bíblicos.

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19 de julio de 2017


Ya son siete Seminarios Bíblicos que se realizan desde el mes de junio en Quito.






Del 10 al 11 de julio se realizó el séptimo Seminario Bíblico zonal en el sector de La Magdalena, una parroquia muy conocida al sur de la capital. Una hermana de más de ochenta años abrió las puertas de su casa para desarrollar el seminario, y durante estos dos días llegaron más de cincuenta personas para escuchar el evangelio.


Los expositores del Seminario fueron dos hermanos comunes. Uno, Sebastian Cartuche, un joven de la iglesia que a través de su testimonio de salvación compartió la palabra de Dios. Y el segundo expositor, Raúl Guijarro, un hermano casado.








El primer día, a través de la palabra de Hechos 8:32, el expositor compartió que Jesucristo, como la oveja dada para el sacrificio por el pecado del mundo, fue crucificado, y no dijo nada sino que aceptó la voluntad de Dios.



Así, todo el mundo quedó limpio del pecado, no por obras sino mediante el sacrificio de Jesús. El expositor claramente habló de la salvación dando entender que las personas por sí mismas no pueden salvarse, aunque hagan muchas buenas obras, porque ninguna bondad puede ser mayor que la sangre que derramó Jesucristo en la cruz.



También recordó cómo en otras épocas, muchas personas fueron perseguidas por el evangelio y aun así no dejaban de predicar, sin embargo ahora por la razón humana la gente cree que es pecadora y no busca el corazón de Dios que él ha escrito claramente en la Biblia.



En el segundo día del seminario, el expositor hermano Raúl Guijarro compartió cómo Dios trabajó en su vida, después de haber recibido la salvación. Dijo que en el pasado tenía una buena situación económica, pero esto no era bueno para su corazón.







Explicaba que mientras tuvo dinero no buscó a Dios porque no lo necesitaba. Pero al recibir la salvación, Dios fue quitándole poco a poco todo de su vida. Entonces pudo comprender que la dificultad era buena para conectarse con Dios.


Por eso leyendo Lucas 12:13 habló de las cosas materiales que el hombre guarda para sí mismo, sin saber que lo más valioso para el hombre es salvar su alma del juicio que será en el final de los tiempos.


Al mostrar que la Biblia habla de un juez que va a juzgar a los pecadores y a los santos, el expositor enfocaba el corazón de los invitados en que ellos necesitan conocer cuál es su condición ante este juicio. Explicó que muchas personas se dicen pecadoras sin saber que en el juicio serán condenados al infierno para siempre; pero ante esto Dios, que es lleno de misericordia, dio una luz en la oscuridad en la que está el hombre. Esa luz que es Jesucristo que fue enviado a morir por todos los hombres para salvarlos del pecado. Sin embargo, muchas personas prefieren la condición de pecador por no conocer lo que Dios dice a través de la Biblia. Por ello, dijo: “el hombre pasa con mucha dificultad, viviendo a su manera, botando la palabra que Dios dejó”.


Los invitados podían escuchar que Jesucristo salvó para siempre al mundo del pecado, pero que la gente siempre quiere tener su razón diciendo “aun soy pecador”.


Al concluir, uno de los invitados manifestó: “el seminario fue de mucha bendición, porque pudo conocer que Dios ha trabajado en gran manera al mostrar que todos tienen la santidad, la justicia y la perfección por la muerte de Jesús. Así pudo comprobar que Dios lo amó en gran manera.”






Los hermanos que prepararon el seminario en La Magdalena quedaron muy agradecidos y confirmaron que, de acuerdo a la promesa recibida este año, son luz para los gentiles cuando botando su comodidad avanzan siguiendo la guía del siervo.

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