
Del 29 al 30 de mayo se realizaron Seminarios Bíblicos en varias Iglesias de Misión Buenas Nuevas México. Muchas personas, entre hermanos e invitados, pudieron escuchar la palabra y tener un valioso tiempo de comunión.

Toluca, Cuernavaca, Morelos; y Tehuacán, Puebla fueron las ciudades donde se llevaron a cabo los Seminarios Bíblicos.
Los hermanos de las diferentes sedes prepararon con todo su corazón y mientras alistaban todo lo necesario pudieron ver la ayuda de Dios en cada paso.


Después de la bienvenida y las oraciones de inicio, los asistentes disfrutaron de presentaciones musicales, las cuales crearon un ambiente de adoración y preparación para recibir la palabra de Dios.




Los expositores compartieron bajo los temas: «Dios es el que justifica«, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y “Ni Yo Te Condeno”.

A través de diferentes pasajes bíblicos, como en San Juan capítulo 8, la mujer sorprendida en adulterio Hebreos 9 y 10, los expositores compartieron sobre la importancia de depositar nuestra esperanza y fe en el Señor Jesucristo.



Uno de los expositores compartió por medio de San Juan 1:1: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios«, y explicaba que la manera de conocer la verdad es únicamente por medio de la Biblia, el Verbo.

«La mujer adultera conocía la ley, sabía lo que le sucedía a las mujeres que cometían adulterio y aunque ella haya intentado no cometer ese pecado, al final, ella infringió la ley. Sin embargo, a pesar de que hizo lo malo, Jesucristo tuvo misericordia de ella y la dejó ir. Así es con todos nosotros, Dios no ve lo que hicimos o lo que no hicimos, Él solo ve si creemos en la palabra o no, por eso no necesitamos esforzarnos, sino creer en la obra de Jesús«.
Pastor David Kim, pastor de Misión Buenas Nuevas El Salvador



Escuchando la palabra de Dios y los testimonios de los expositores, los asistentes pudieron obtener esperanza y fortalecimiento espiritual al escuchar cómo por medio del perfecto sacrificio de Jesús y su preciosa sangre fuimos limpiados y justificados.
Fue conmovedor ver manos levantadas de los participantes respondiendo afirmativamente a la exposición.

Al finalizar cada sesión, se tuvo un tiempo de comunión personalizada, donde los asistentes pudieron expresar sus dudas y recibir orientación espiritual.



Fue un tiempo muy precioso. Dios derramó muchas bendiciones en la vida de los invitados y de los ministros quienes prepararon los Seminarios junto a los hermanos.