Del 25 al 28 de febrero se llevó a cabo la Escuela de Evangelización en la Iglesia Buenas Nuevas Central, en la Ciudad de México. Cada día se reunieron alrededor de 200 personas de manera presencial y se registraron 350 conexiones en línea, enlazando a iglesias en Querétaro, Villanueva, Acapulco y Tehuacán.

El programa incluyó tiempos de oración y alabanza, dirigidos por el grupo de la Ciudad de México y el ensamble musical, preparando el ambiente para cada enseñanza. El expositor principal fue el Pastor Pablo Shin, director de la Misión Buenas Nuevas en México, Centroamérica y el Caribe, quien desarrolló durante cuatro días el mensaje central del Evangelio de manera progresiva y ordenada.





El primer día se habló de la actitud para anunciar el Evangelio y de acordarse de nuestro Creador, tomando como base 1 Corintios 2:1-5. Se recordó que el apóstol Pablo no predicó apoyándose en su capacidad, aunque la tenía, sino entendiendo que el poder no estaba en él. No se trata de impresionar ni de demostrar habilidad, sino de tener claridad y humildad. También se reflexionó sobre lo que significa acordarse del Creador: reconocer que Dios es el origen y el fundamento de la vida. Cuando el hombre se coloca en el centro, pierde dirección; cuando reconoce a Dios, encuentra propósito.


El segundo día el tema fue: “El pecado y la transgresión”. Se habló de algo que todos experimentan, pero pocos reconocen con honestidad: querer hacer lo correcto y, aun así, terminar haciendo lo contrario. No se presentó el pecado como una idea distante, sino como una realidad interna. Muchas veces prometemos cambiar, nos esforzamos y volvemos al mismo punto. Se explicó que el problema no está solo en lo que hacemos, sino en la raíz que nos inclina al mal. Mientras la causa no sea tratada, el resultado se repite. Ese reconocimiento no busca señalar, sino llevar a una comprensión sincera de nuestra condición.
El tercer día se desarrolló el tema de “La Ley”. Se explicó que la Ley fue dada para el conocimiento del pecado. No fue establecida para justificar al hombre, sino para mostrar con claridad su verdadera condición. Funciona como un espejo: revela lo que está ahí, aunque uno no quiera verlo. Desde el momento en que el ser humano decidió independizarse, aparecieron la culpa y el temor. La Ley pone luz sobre esa realidad y deja en evidencia que el esfuerzo propio no puede producir una justicia verdadera. Su propósito es conducir al reconocimiento de la necesidad de redención.

El cuarto día cerró con el tema “El arrepentimiento y el Evangelio”, integrando todo lo expuesto anteriormente. Se explicó que el arrepentimiento no es solo remordimiento, sino un cambio real del corazón, un giro sincero hacia Dios. No se trata de mejorar la conducta, sino de reconocer que, por uno mismo, no se puede resolver el problema del pecado.
Se retomó el principio bíblico de que la paga del pecado es muerte. No se trata de lágrimas ni de promesas, sino de una deuda real que exige pago. A partir de las ofrendas expiatorias del Antiguo Testamento, se mostró que debía haber transferencia del pecado y derramamiento de sangre. En ese contexto, Jesucristo fue presentado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, aquel sobre quien fue puesta la carga que correspondía al hombre y cuya sangre fue derramada para la remisión de los pecados.
En la cruz no quedó nada pendiente. Cuando declaró: “Consumado es”, afirmó que la obra estaba completa. El perdón no depende del esfuerzo humano, sino de esa obra terminada. La salvación no es un mérito que se alcanza, sino una dádiva que se recibe por fe.

TESTIMONIOS

“En esta Escuela de Evangelización, el tema de la fe ha sido de gran edificación para mi vida. A través de la enseñanza, pude comprender con mayor claridad diversos ejemplos que ilustran verdades espirituales profundas, como el de la viña, donde el viñador representa una sombra de Jesucristo.
También se nos explicó cómo entró el pecado al mundo y cómo, así como Adán y Eva se apartaron de Dios, nosotros igualmente, muchas veces sin darnos cuenta, somos engañados y comenzamos a confiar en nuestra propia prudencia. Al justificarnos y buscar independencia, dejamos de interesarnos en Dios.
De esta manera, sin percibirlo, adoptamos una mente errónea y nos separamos del Padre. Y, separados de Él, nunca podremos encontrar la verdadera felicidad.
Esta enseñanza ha sido de gran bendición para mi vida y me ha permitido examinar mi corazón con mayor profundidad”.
Hermana Lilia Ortiz, Iglesia Buenas Nuevas Veracruz

“Doy gracias a Dios porque a través de Su Palabra pude ver mi verdadera condición.
Dios nos creó como Su reflejo, pero cuando comenzamos a confiar en nuestros propios pensamientos, nos apartamos de Él. Desde entonces, el hombre vive siguiendo su propia idea, y eso solo lo lleva a caer y fracasar.
Hoy entendí que, aunque muchas veces digo que Dios está conmigo, en realidad sigo confiando en mí mismo. Pero Dios me mostró que necesito dejar mi propio pensamiento y volver mi corazón a Él.
Gracias a Dios, y también al pastor Pablo Shin, porque a través de esta Palabra pude encontrar a Dios en mi corazón”.
Ubaldo Montiel Olguin, Iglesia Buenas Nuevas Tehuacán

“Hoy entendí que lo imposible puede hacerse posible por medio de la fe. En la primera sesión también comprendí que no somos nosotros quienes vamos a convencer a las personas, sino que es el Espíritu Santo; y que, de esa manera, debemos anunciar el evangelio”.
Hermana Ericka García Mejía, Misión Buenas Nuevas Cuautitlán Izcalli Centro

“Cómo Adán y Eva dejaron a Dios en su corazón al extender su mano y violar la ley, abandonando la Palabra de Dios, así también nosotros, por nuestra naturaleza, nos alejamos de Dios por no tener fe y por haber escuchado la voz de Satanás. De esta manera vino la separación de Dios; pero por la gracia somos salvos. Solo Cristo tiene el poder para lavarnos, santificarnos y justificarnos, porque con una sola ofrenda nos hizo perfectos para siempre. Así, debemos compartir el corazón de Dios, solo por la gracia”.
Diácono Felipe Hernández Aguirre, Iglesia Buenas Nuevas Cuautitlán Izcalli Centro

“Principalmente quiero agradecer a Dios por permitirme estas clases de evangelización, las cuales edifican mi corazón, ya que me hacen regresar al primer amor y recordar de dónde fui tomado: que solo existe maldad en mí y que solo por Su amor soy justificado.
En el tema teológico estoy teniendo un entendimiento más profundo de la Escritura, lo cual queda muy claro en mi corazón. De igual manera, estas clases nos capacitan para poder compartir el evangelio a distintos tipos de personas, reconociendo que esto es sabiduría de Dios y no de nosotros”.
Hermana Pablo Hernández, Iglesia Buenas Nuevas Guadalajara

“La palabra central que resonó en mí fue la “justificación por la gracia”. La comprensión de que la santidad no proviene del esfuerzo humano ni del cumplimiento de la ley, sino de la obra consumada de Jesucristo en la cruz.
Aprendí que mantener una conciencia de pecado impide el crecimiento espiritual; por lo tanto, la verdadera vida cristiana comienza cuando el creyente deja de mirar sus propias faltas para mirar únicamente la promesa de Dios. La fe no es un sentimiento, sino creer en la Palabra por encima de los propios pensamientos.
Como directivo, expreso un renovado deseo de compartir este mensaje de esperanza con urgencia, confiando en que, al compartir el evangelio, muchas personas podrán experimentar el nuevo nacimiento”.
Diácono Aarón Pérez de León Maldonado, Iglesia Buenas Nuevas Ciudad de México

“A mí me impresionó mucho Jeremías 2:13, donde Dios señala dos pecados graves de Su pueblo: Dejarlo a Él, fuente de agua viva, y cavar su propia cisterna, que no retiene agua.
Dios es la fuente de agua viva, que representa vida eterna, provisión constante y satisfacción; las cisternas rotas son los intentos humanos de buscar la salvación, la felicidad o la seguridad fuera de Dios”.
Hermana Engracia Baltazar Pineda, Iglesia Buenas Nuevas Colima

“Al escuchar cada experimentar un cambio en mi corazón. Entendí que la salvación no depende de nuestra propia capacidad al predicar, sino únicamente del poder de Dios y del Espíritu Santo. Por eso, para compartir el evangelio, necesito depender completamente de la sabiduría que viene de Dios.
Muchas veces creemos que el pecado son solo las malas acciones, pero aprendí que el problema es más profundo, pues el pecado es una condición que heredamos desde Adán. Al no comprender esto, intentamos cambiar solo las conductas externas, sin tratar la raíz. Cuando se resuelve la causa, entonces puede transformarse verdaderamente nuestra vida.
La verdadera solución está en conocer la gran salvación que Dios nos dio por medio de Jesucristo. La Ley no fue dada para que la cumpliéramos, sino para mostrarnos, como un espejo, que no podemos agradar a Dios por nuestras propias obras. Por eso, el único camino es el sacrificio de Jesucristo”.
Joven Josué Zamorano Glez, Iglesia Buenas Nuevas Tlaquepaque

“La palabra que me cautivó fue la de Génesis 3:10, donde dice: “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”
Durante mucho tiempo, traté de cubrirme delante de Dios, pero en realidad estaba separada de Él. Ahora me da esperanza comprender que el mundo también intenta cubrirse delante de Dios; sin embargo, si nos presentamos como Adán y Eva, reconociendo que estamos muertos, podemos pasar a la genealogía de Jesús y recibir la vida y la salvación. Es decir, presentarnos ante Dios como muertos, para que Él tenga misericordia de nosotros.
Asimismo, entendí que el problema del ser humano es el pecado, y que el pecado es la raíz de todo sufrimiento en la humanidad”.
Hermana Fabiola Martínez González, Iglesia Buenas Nuevas Guanajuato

“El tema de la Ley, calmó mi corazón. Por los constantes episodios de ansiedad y depresión que padezco desde los 14 años, es muy común que sufra desánimo constante, sin importar si la situación es buena o mala. La exposición del pastor me hizo recordar mi verdadera posición y mi verdadero origen; comprendí que, al querer constantemente “hacer bien las cosas”, no me había dado cuenta de qué tan vulnerable soy a ser arrastrado por el legalismo que yo mismo he formado alrededor de mi vida, trabajo, etc.
Con una fuerte, pero a la vez sutil, llamada de atención, el pastor comentaba que el mismo Pablo, como ser humano, estuvo sujeto a la Ley; pero que esto, lejos de alejarnos, nos lleva a Jesucristo.
Entendí que mi afán por hacer el bien solo trae carga y desánimo a mi vida.
Me siento agradecido con Dios por permitirme recordar que aun en la Ley está el corazón de Jesucristo para llevarme a Él y darme descanso”.
Hermano Rodolfo Chavez, Iglesia Buenas Nuevas Puebla

“El tema del pecado me ha quedado muy claro con la explicación que el pastor Pablo Shin tuvo a bien compartirnos el día de hoy.
Quedó grabado en mi corazón que nuestro razonamiento no está equilibrado, porque el querer el bien está en mí, pero el hacer el bien me cuesta.
Ahora que vivo en la gracia, por la fe en el Señor Jesucristo, puedo entender esta explicación y reconozco que solo por Su voluntad Él hace en nosotros nuevas criaturas y transforma nuestra mente y corazón.
Eso me llevará a estar más cerca de Dios y a vivir en Él y para Él. ¡Así sea!“.
Hermana Reyna Soto, Iglesia Buenas Nuevas Querétaro

“Lo que llenó mi corazón fue cuando el pastor explicó lo de la viña, que representa el Edén; no habían escuchado una explicación así antes.
También cuando explicó cómo Moisés vio la espalda de Dios en el monte Sinaí, lo cual claramente no es literal, porque Dios es Espíritu.
Me siento muy agradecida con Dios por la Palabra y doy gracias por la iglesia que nos instruye”.
Hermana Mónica Vázquez, Iglesia Buenas Nuevas Reynosa

“Al escuchar, entendí que confío en mí mismo, aún sin darme cuenta.
La Palabra me confronta a examinar con qué corazón comparto el evangelio, porque muchas veces actúo con autosuficiencia pensando que estoy haciendo lo correcto. Sin embargo, entendí que esa obra le corresponde únicamente a Dios, pues solo Él tiene el poder de tocar los corazones.
Gracias a Dios por la iglesia.
Hemos sido llamados a compartir el evangelio; esa es la parte que me corresponde. Con esto puedo caminar más ligero, confiando en que Dios es quien me ayuda y quien obrará en aquellos que tengan la oportunidad de escuchar Su Palabra. Esto trae paz a mi vida de fe”.
Hermano Ramiro Córdoba Gutiérrez, Misión Buenas Nuevas Querétaro

“Descubrí lo que a Dios no le agrada y lo que sí le agrada. Entendí que, por nosotros mismos, no podemos guiarnos, nuestra mente y nuestro corazón son engañosos.
Solamente es necesario creer a la Palabra por fe, como está escrito: “El justo por la fe vivirá”.
Es importante avanzar con la misión de la Iglesia en predicar el Evangelio a todo el mundo.
Recibir el corazón de Dios nos hace ver que en la Palabra está el poder para el cambio de nuestro ser y para volver al Padre, quien nos dio la oportunidad de nacer de nuevo. Amén”.
Hermano Víctor Hernández, Iglesia Buenas Nuevas Querétaro

“El pastor compartió sobre la sabiduría y el corazón que Dios le dio al apóstol Pablo; en su corazón solo existía el deseo de compartir el evangelio.
Todos los conocimientos del apóstol Pablo estuvieron al servicio del evangelio, sin embargo, él reconocía que el arrepentimiento genuino de las personas no dependía del predicador ni del conocimiento humano, sino de Dios.
El pastor explicó que el poder no está en la sabiduría humana, sino en la cruz. Así, el apóstol Pablo nos da testimonio de cómo el hombre puede compartir el evangelio: como quien se considera deudor y quien reconoce a Dios.
Después de creer, Dios es quien dirige la vida del justo. Aun el hombre que parece fuerte y capaz reconoce su debilidad y su falta de control. Así también nosotros reconocemos que somos débiles y deudores, pero fuertes y sabios en Cristo Jesús”.
Directivo Oscar Pérez Gastón, Iglesia Buenas Nuevas Guadalajara

La Misión Buenas Nuevas México da gloria a Dios por este tiempo de Escuela de Evangelización, con la certeza de que sus miembros serán edificados y, a su vez, serán instrumentos para la edificación de sus conocidos, familiares, amigos, vecinos y de cualquier persona con la que se encuentren, al compartir la Buena Nueva.


