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[Costa Rica] Gran Seminario Bíblico con el Pastor Pablo Shin.

El día de ayer, tuvimos el primer día del Seminario Bíblico.













Iniciamos con diferentes actividades, entre ellas las alabanzas; el grupo de A Capela entonando dos hermosos cantos; el Coro Hossana, el cual nos transmitía su corazón, con los himnos: “Tendrás que renacer” y “Comprado por sangre”; y luego el grupo Ríos de Vida, nos deleitaron con dos canciones, que conmovieron y alegraron el corazón de todos los presentes.











Seguidamente, tuvimos la Palabra de Dios, impartida por el Pastor Pablo Shin; el cual nos compartía sobre el libro de Romanos capítulo 1, del versículo 1 al 17. Aquí podemos ver que el Apóstol Pablo, realmente quería compartir el Evangelio al pueblo de Roma, y esto se resalta en los diferentes versículos.









El Pastor iniciaba con varios ejemplos, para darnos a entender cómo nuestro corazón estaba alejado de Dios. El libro de Isaías 59: 1-2, nos dice exactamente, que Dios no nos dejó, sino que fuimos nosotros los que hicimos la división entre Cristo y nosotros, por causa de nuestras iniquidades.


También en Génesis podemos ver, que Adán y Eva después de separarse de Dios, por el pecado; se esforzaban buscando y cociendo hojas de higuera, para así cubrir su desnudez. Pero Dios mató un animal, y les dio la piel para que se cubrieran. En este pasaje, se refleja claramente la diferencia entre justicia de Dios, y la justicia del hombre. La justicia humana son nuestras obras, nuestro esfuerzo y manera propia; mientras que la justicia de Dios, es la obra que él hace una vez y para siempre para nosotros.










“La justicia humana no alcanza para cubrirnos lo suficiente, porque al igual que las hojas de higuera, que había que renovarlas continuamente; la obra humana no es siempre limpia y pura, sino que es como un trapo que constantemente se ensucia, hasta que llega a ser un trapo de inmundicia. Por el lado completamente opuesto, la justicia de Dios es una obra perfecta, duradera y limpia por la eternidad; y es la que Dios nos da por medio de la ofrenda de Cristo, para cubrirnos con esa piel sin mancha”. El Pastor nos compartía, que la salvación solamente puede venir por la justicia de Dios; en donde nuestro esfuerzo no tiene ninguna validez.


“La diferencia entre la ofrenda de Caín y Abel, es que Caín ofreció frutos de una tierra y de un trabajo humano, que ya habían sido malditos por Dios. Mientras que Abel, no realizó ningún trabajo humano que lo hiciera sudar, sino que tomó una oveja creada por Dios para presentarla.”


“La piel de esa oveja, es igual que la que Dios le dio a Adán y a Eva para cubrirlos, sin que ellos hubieran hecho alguna cosa para obtenerla. De la misma forma, Dios quiere ser el que nos provea su justicia perfecta en Jesucristo, para nuestra eterna salvación y justificación.”