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[Costa Rica] Segundo día del Gran Seminario con el Pastor Pablo Shin”

En la segunda noche del Gran Seminario Bíblico; luego de disfrutar de las diferentes presentaciones de alabanza a Dios, los espectadores estaban muy alegres, y sus corazones abiertos para escuchar la Palabra.









El expositor invitado, el Pastor Pablo Shin, dio continuación al libro de Romanos, en el capítulo 2: 1-29.


“Muchas personas hablan sobre el pecado, pero la mayoría no saben qué es el pecado; entonces, ¿cómo pueden enfrentarse al oponente, cuándo ni lo conocen? Romanos 1 enseña lo que es el pecado, Dios entregó a los hombres a la inmundicia, como se puede ver en los versículos 24,26 y 28. La Biblia explica que cosas como adulterar, robar, etc., son transgresiones; el verdadero pecado es haber dejado a Dios, el no tener temor a Dios.”








Romanos 2
no se dirige a los gentiles, sino a los judíos, quienes por tener la ciencia y el conocimiento de Dios, se creen mejores que los demás y juzgan; haciendo ellos lo mismo. Esta parte de la Biblia, nos habla sobre el justo juicio de Dios.


Referente a San Mateo capítulo 5 versículos 21, 22, 27, 29, 30, 38, 40 y 42. ¿Cuál es el punto de vista de Dios para juzgarnos? En el pecado no existen categorías, porque el pecado se produce en el corazón; por eso ante el juicio de Dios, todos somos iguales: Homicidas, adúlteros, ladrones, etc. Según el justo juicio de Dios, todos somos pecadores.








En Romanos 2:4, Dios nos da la oportunidad para arrepentirnos, pero ignoramos, que su benignidad nos guía al arrepentimiento; por eso Satanás, no quiere que desarrollemos la facultad de pensar. Actualmente, las personas no pueden pensar profundamente, ya que por la altanería, solamente actúan conforme a su parecer, predominando sus sentimientos y emociones; por eso, debemos dejar de ser amadores de sí mismos. Si nosotros pudiéramos pensar con profundidad, encontraríamos la huella de Dios, hacia el arrepentimiento que él quiere, el cual es: Que dejemos de confiar y creer, en que somos capaces y dignos.


Para concluir, el Pastor nos enseñaba en Gálatas 3: 10-13, que cumplir con el setenta o el ochenta por ciento de la ley, no vale de nada. Por tanto, entre judíos con ley, y gentiles sin ley, no hay ninguna diferencia; ya que por las obras nadie puede ser salvo, porque estamos destituidos de la gloria de Dios.








De alguna u otra manera siempre se peca, por eso se necesita la salvación de Cristo
. Romanos 2 condena y exhorta a los judíos, porque para Dios no hay diferencia.


El primer paso es la humillación, y reconocernos homicidas, fornicarios y ladrones, para pedir la misericordia de Dios; porque con ninguna práctica humana, se puede recibir salvación.