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[Costa Rica]Seminario Biblico

El día martes 27 y miércoles 28 se dio inicio con el Gran Seminario Bíblico. Comenzó con el grupo de acapella, que transmitía la alegría con dos canciones internacionales y lograba un maravilloso ambiente; también el Coro Hossana presentaba dos alabanzas, las cuales abrieron el corazón de las personas para escuchar posteriormente la Palabra.











El expositor de este seminario: el Pastor Sang Jun Lee (Corea del Sur), hablaba por medio del libro de San Lucas versículo 7: 11-16, y San Mateo 8: 1. Las personas normalmente creen que son pecadoras por el pecado que cometen diariamente, pero podíamos entender que el pecado que tenemos ha entrado al mundo por medio de Adán, y así nos ha hecho pecadores a todos; y siendo así, Jesús vino al mundo a salvarnos de todos los pecados, y con su sangre nos santificó y nos hizo perfectos por medio de su muerte en la cruz.

El expositor explicaba que después de la dificultad vienen las cosas buenas, que por medio del sufrimiento podemos encontrar la alegría; y que cuando nos llega la enfermedad es cuando podemos valorar la salud.








Esta viuda que aparece en la Biblia vivía en la ciudad de Naín, a la cual se le llamaba ciudad alegre, pero no había felicidad ahí. Esta mujer tenía una sola esperanza en su vida, pues no teniendo marido lo único que le quedaba era su hijo, él era su único apoyo, y cuando el joven murió llegó aún más tristeza al corazón de ella. Pero cuando Jesucristo llegó a la ciudad levantó de los muertos a su hijo, trayendo la felicidad a aquel lugar. Igualmente sucede con nosotros, porque cuando Jesucristo llegó a nuestro corazón toda nuestra tristeza se fue, y pudo entrar la alegría.










En San Mateo, cuando todos los que estaban enfermos escucharon el rumor de que Jesús curaba enfermos, creyeron en el poder de Jesús y tuvieron la fe, porque podían entender que por ellos mismos nunca llegarían a ser sanos; así que dejaron su propio deseo y buscaron a Cristo. El leproso primeramente no podía acercarse a Jesús, porque no tenía la fe, ya que en su camino muchas personas le impedían el paso, más llegando a él la fe dejó su deseo y llegó hasta donde Jesucristo.

Así ocurre en la vida de muchas personas, que intentan llevar una buena vida espiritual con su propio deseo, pero cuando se logra dejar el deseo propio para seguir solamente el deseo de Jesús, es cuando Jesucristo empieza a trabajar por nosotros.