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[Ecuador] El tiempo es corto y debemos anunciar el Evangelio.

30 de julio de 2018



“¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Con esta palabra de Romanos 10:14-15, la iglesia de Quito fue conmovida e impulsada a no perder más el tiempo y compartir el Evangelio confiando en Dios.







Del 22 al 25 de julio se realizó en Quito el Seminario Bíblico “El secreto del perdón del pecado y el nuevo nacimiento” con el Evangelista Jorge Soplín, quien ministra la Iglesia Buenas Nuevas Trujillo, en Perú.


Durante los tres días del seminario, los hermanos junto a sus invitados recibieron conmovidos la Palabra. Las presentaciones especiales preparadas por los jóvenes, llamaron la atención de las personas que por primera vez entraban a la iglesia.








¿Es muy hermoso escuchar al Coro, verdad?, preguntó el Evangelista Soplín. Ustedes también pueden participar, dijo al auditorio. Muchas veces, continuó, dejamos de avanzar porque tenemos miedo a perder nuestra comodidad, porque satanás nos paraliza y así perdemos mucha bendición. El evangelista compartió cómo por la desconfianza en el poder de Dios, muchos hermanos se estancan y no avanzan en la vida de la fe, porque solo pueden mirar sus limitaciones y no miran a Dios.







Los hermanos recordaron, a través del seminario, que si recibieron la salvación y están en la iglesia es por la gracia de Dios, y no porque hayan tenido alguna condición para ello. Recordaron que aunque no son capaces de nada, realmente, Dios les da de su gracia y pueden avanzar porque dentro de cada hermano está el Espíritu Santo.







Pero satanás ataca a los hermanos poniendo en el corazón duda sobre lo que Dios ha dicho. Los inmoviliza para que no compartan el Evangelio con nadie, para que no prediquen. Durante el seminario, el siervo recordó a los hermanos que estamos en la era del Espíritu Santo, cuya labor es convencer a la humanidad del pecado, para luego guiarlos hacia la Salvación; por tanto, las personas que recibieron la salvación, fue gracias a que el Espíritu Santo les quitó la ceguera espiritual en que vivían. Cuando las personas reciben la salvación el Espíritu Santo permanece para siempre en los salvos, no se irá ni los abandonará por sus acciones, sino que los corrige, no los deja, porque pasan a ser de Dios. Instrumentos de Dios para difundir el evangelio por todo el mundo.









En esta era, dijo el expositor, el Espíritu Santo dirige la Iglesia. Estamos en la era de la gracia, y esta era acabará cuando el último gentil reciba la salvación. (Romanos 15:9; 11:25). Entonces la iglesia será arrebata. Luego, vendrá la segunda salvación (1Corintios 15:51), y los salvos serán transformados en seres inmortales, con cuerpos incorruptibles, porque la carne y la sangre no pueden heredar la vida eterna.  Y quienes no hayan recibido la Salvación también serán transformados en seres inmortales, pero para recibir el castigo eterno.








El tiempo que queda es muy corto (Daniel 9:24), explicaba el expositor, por lo tanto no debemos dudar en compartir el Evangelio con todas las personas, porque Dios ya abrió la puerta para que todos los cristianos entren al arca. No hay tiempo para pensar en las cosas de la carne. Ni para seguir creyendo en el engaño de satanás, quién condenándonos nos silencia. No hay tiempo, repetía.







Esta palabra del seminario cambió el semblante de muchos de los asistentes. Para los salvos fue un llamado de atención muy fuerte a no seguir perdiendo el tiempo, a no guardar el regalo tan grande de la salvación para sí mismos cuando muchas personas necesitan conocerlo. Para los invitados fue una palabra que les despertó preocupación por sus almas.