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[Ecuador] Cerca de mil personas escucharon la palabra de Dios

06 de mayo de 2019

 

“Pese a haber vivido por años con el corazón dispuesto para servir a Dios, sabía que algo faltaba. Ahora sé que era saber sobre el perdón del pecado, saber que estoy libre delante de Dios”. Con ese testimonio muchas personas salieron al concluir el culto.

 

 

El domingo 5 de mayo, en el quinto día de gira por el austro ecuatoriano, el pastor David Kim junto a los misioneros Noé Lee y Sofía Park y el grupo de voluntarios de Quito, llegaron a la Iglesia Centro de Oración para las Naciones donde se congregan aproximadamente mil personas.

 

Eran las 8:00 de la mañana y todo había sido preparado por el Ministerio Internacional de Capellanes del Ecuador, sede Cañar, para que el evangelio pueda compartirse libremente; y aunque en principio se habían establecido 20 minutos para que el pastor Kim intervenga en el culto de domingo, finalmente fueron cerca de 90 minutos los que utilizó para hablar acerca del perdón del pecado y el nuevo nacimiento a todas las personas, líderes y pastores allí presentes.

 

 

Tras el testimonio de salvación del evangelista Diego Zambrano, quien compartió cómo Dios salvó su vida del pecado y le dio la promesa de no dejarlo solo nunca, el pastor capellán Fausto Chapa dio la bienvenida a la Misión Buenas Nuevas. Entonces los jóvenes hicieron una presentación especial, con un himno y luego una obra de teatro titulada “¿Quién eres tú que me arrastras?”. Al ver esto, los asistentes se sintieron conmovidos, porque claramente la obra representaba la forma que el mundo cautiva el corazón de las personas hasta que las destruye, pero Jesucristo puede luchar contra todo y devolverles la felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Entonces el pastor David Kim intervino con la lectura de Lucas 23: 39 – 43 y explicó que cuando Jesucristo estaba crucificado y había dos malhechores a su lado, cada uno recibió de distinta manera la muerte de Jesús. Ambos tenían la condición de pena de muerte, asemejando con ello el estado de toda la humanidad que por descender de Adán tiene pecado, tal como David lo menciona en el Salmo 51 donde dice que antes de su concepción él ya tenía pecado y pena de muerte debido al pecado. También mencionó a Job, capítulo 35 para explicar que aunque las personas hagan bien o mal en el transcurso de sus vidas, sus obras no son importantes para Dios, sino que tengan el perdón de pecados.

 

 

 

Uno de los malhechores directamente de la voz de Cristo recibió la promesa de ir al paraíso, pero ¿cómo hizo para recibir el perdón de pecados? ¿Podía ir a la iglesia, ofrendar, hacer buenas obras, o confesar todos sus pecados, como dicen en las iglesias? Él no tenía tiempo para hacer ninguna obra buena, y tampoco pudo confesarle absolutamente todos sus pecados porque por naturaleza el ser humano solo se acuerda de lo bueno que hizo, y no de lo malo que ha hecho en el transcurso de su vida.

Romanos 6:23 nos dice que la paga del pecado es la muerte. Cuando Cristo vino a la tierra vino del Espíritu Santo, por eso él era el único que podía morir por el perdón de los pecados del mundo, porque Jesucristo era el único Santo. Al estar con los malhechores, no los condenó diciendo «debes arrepentirte de todo lo que hiciste en tu vida, debes confesar todo lo malo que has hecho, y una vez que termines decido si te perdono o no», no fue para nada de esta manera, sino que el malhechor delante de Cristo reconoció que él era pecador y pudo alcanzar la salvación, pero la gente sigue pensando que por cometer un acto malo debe recibir juicio de Dios, entonces no habría ni un solo salvo, pero Jesucristo vino a recibir el juicio de Dios por nosotros, por el pecado de cada uno.

 

 

 

Cuando Jesús le dijo al malhechor, «Hoy estarás conmigo en el paraíso» debió haber sido tan hermoso haber escuchado esas palabras. El malhechor dejó de verse a sí mismo, su pecado, sus faltas y vio sólo a Jesús, que Él estaba cargando el pecado de todo el mundo en la cruz, incluido el pecado suyo. Igualmente Juan el bautista en Juan 1:29, vio a Jesucristo y reconoció «El cordero que quita el pecado del mundo».

El pastor concluyó la predica señalando que lo más grande que se puede hacer para Dios es creer y confiar en Dios, en que él envió a su unigénito, y que Jesús en la cruz limpió todo el pecado del mundo para que vean a Cristo, que crean que Dios perdonó sus pecados y ya preparó un paraíso para todos. Anuncien esta verdad para que toda Cuenca y Ecuador sepan y crean que por el sacrificio de Cristo ya fueron perdonados todos sus pecados, para que de esa manera todos los ciudadanos de Cuenca y Ecuador puedan ir al paraíso.

 

 

 

 

Luego del primer culto hubo una reunión con todos los pastores que habían asistido. Ellos se mostraron muy agradecidos y manifestaron que nunca habían escuchado el evangelio de esa manera. Los capellanes pidieron al pastor Kim que vuelva para seguir aprendiendo.

A las 11 de la mañana hubo un segundo culto, y en esa ocasión también la Misión Buenas Nuevas pudo compartir el evangelio con las personas que a esa hora llegaron. En esa ocasión la iglesia Centro de Oración para las Naciones transmitió en vivo a través de su cuenta de Facebook todo lo que estaba ocurriendo. Así, muchas personas más pudieron conocer y escuchar el Evangelio, sin límites de espacio o tiempo.

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