Misión Buenas Nuevas

[Chile] Seminario Bíblico Online: “El secreto del perdón de pecado y el nuevo nacimiento”

En los días del 6 al 9 de septiembre del presente año, se realizó el Seminario Bíblico: El secreto del perdón del pecado y el nuevo nacimiento, en la Misión Buenas Nuevas de Chile, contamos con la presencia del pastor Tae Hyeong Ahn, de la Misión Buenas Nuevas en Dong Ul San como expositor principal. Alrededor de 90 personas se conectaron por medio de la plataforma de zoom, entre estos, Dios permitió que participaran varios alumnos de idioma coreano del pastor Juan Kim, quien actualmente dirige la iglesia en Chile, y además es profesor en las academias de coreano.

 

 

Además, participaron los pastores y líderes cristianos que semanalmente se reúnen en el Estudio Bíblico Pastoral, los hermanos de la iglesia en Chile y algunos hermanos de la iglesia de Dong Ul San, además de varios artistas y presentaciones especiales.

 

 

Aún en este tiempo de pandemia se podía sentir cómo, por un medio virtual, los corazones de todos se unían para estar en la misma sintonía por medio de la palabra del Señor, impartida por el expositor.

Durante las 8 sesiones la palabra del pastor penetraba más en los corazones de los oyentes, para así darles la confianza en la obra de Jesucristo, quien nos justificó gratuitamente.

En la primera sesión del Seminario, el pastor Tae Hyeong Ahn ha compartido la palabra de Jeremías 17:9-11. El corazón de las personas es engañoso y perverso pero cada uno no conoce esa realidad, sin embargo en la escritura aparece la verdadera imagen del corazón del hombre. El pecado de las personas es haberse apartado de Dios, por eso deben regresar a Dios dejando sus pensamientos y confiando en la palabra, esa es la voluntad del Señor. En el principio Adán y Eva fueron engañados por Satanás, pues confiaron en la palabra de la serpiente y de esa manera entró el pecado en toda la humanidad. En la biblia muchas personas fueron engañadas por su pensamiento y padecieron una gran dificultad. Las personas no deben confiar en su pensamiento sino que en la palabra de Dios.

 

 

En la segunda sesión del seminario, la palabra predicada por el expositor fue Génesis 7:1-5. El pastor explicó la diferencia entre una persona que recibe la salvación y otra que no. Según la historia antigua del arca de Noé, las personas que ingresaron al arca pudieron salvarles, más allá de lo bueno que hubiesen hecho. El criterio de Dios es diferente al criterio del hombre, pues para las personas es muy importante la buena obra, pero para Dios lo más importante es creer en Jesús.El criterio del bien y el mal debe estar en Dios, para entrar en el reino de los cielos es necesaria la sangre de Jesús, Jehová cargó en él el pecado de toda la humanidad a través de bautismo, por la imposición de manos.

En la mañana se realizó la tercera sesión del seminario, y la exposición se enfocó en el texto bíblico que está en el libro de Números 21:4-9. El mensaje se centró en la historia Israel cuando viajaba por el desierto y teniendo quejas acerca de su situación llegaron serpientes que mordían al pueblo. El veneno de las serpientes hacía a las personas morir, pero Jehová envió a Moisés para que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera en un asta. Todas las personas que miraban la serpiente de bronce podían vivir. Este símbolo es la sombra de la salvación que viene por mirar a Jesús solamente. Actualmente en las ambulancias de todo el mundo se puede ver el símbolo de la serpiente colgando del asta.

En la cuarta sesión la palabra estuvo en 2 Samuel 12:7-15. El rey David estaba viviendo con un corazón relajado y negligente. Estando de esa manera llamó al pecado en su vida y cometió el pecado. El Señor a través del profeta Natán le exhortó y le hizo ver su maldad. El rey David conociendo su pecado no podía hacer nada ante Dios y murió el hijo que tuvo con Betsabé, pero el pecado de David fue remitido. De la misma forma Dios no desea perdonar el pecado de las personas que han transgredido la ley a través de las obras, sino que por medio de la muerte del Señor Jesús, todos los pecados del hombre quedan cubiertos y perdonados para siempre.

 

 

En la quinta sesión del seminario, el expositor citó la palabra de San Lucas 10:25-37. La Biblia nos habla de dos cosas muy importantes, la obra y la gracia. El intérprete de la ley conocía la palabra de Dios , pero no conocía al Señor Jesús quien era su salvador. Para explicarle al intérprete de la ley, Jesús contó la historia de un hombre que iba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones, pero ni el sacerdote ni el levita le socorrieron sino un samaritano. El samaritano es Jesús quien le podía salvar y quien le lleva al mesón que es la iglesia y lo deja con el mesonero que representa al siervo de Dios. La salvación solo viene por la obra de Jesús.

En la sexta sesión, el pastor Tae Hyeong Ahn compartió la palabra de San Juan 3:1-3. Cuando las personas se conectan con Dios, pueden obtener el poder. El expositor nos ha mostrado ejemplos de personas que escuchando creyendo en la palabra de Dios, podían realizar grandes cambios para la humanidad.  Un ejemplo fue James Simpson, quien a través de la palabra de Génesis 2:21, de como Adán no sintió dolor cuando fue quitada una de sus costillas, experimentó con el cloroformo para usarlo como anestesia en sus pacientes. La fe es desechar nuestros pensamientos y creer solamente en la palabra de Dios. 

En la penúltima sesión del seminario, la palabra anunciada por el expositor fue Levítico 4:27-31.La Biblia es un par, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, sin embargo todo lo que está en el Antiguo Testamento se está refiriendo a Jesús. El pastor explicó que para recibir el perdón del pecado no solamente basta con la confesión, sino que además debe estar presente la sangre, pues a través del derramamiento de la sangre se logra la remisión. El Señor Jesús debía derramar su sangre para pagar por los pecados de todas personas, por eso aparte de confesar y reconocer el pecado que se ha cometido, también debe acompañarle la fe en la obra del salvador Jesucristo.

En la octava y última sesión del seminario, la exposición de la palabra estuvo enfocada en el libro de Levítico 4:27-31. El expositor comenzó diciendo que la vida de creencia es mantener la corriente entre Dios y el creyente, sin embargo esta corriente no se puede llevar a cabo si primero no se derrumba  la pared del pecado. En el libro de Levítico se puede apreciar como los pecados eran pagados a través del sacrificio de los animales, pero para perdonar el pecado de todas las personas era necesario el sacrificio de Jesús por quien todas las personas pueden ser justificadas y santificadas.

 

 

Desde el primer día surgían los testimonios de los asistentes que agradecidos, expresaban lo que aprendieron acerca del perdón del pecado y la redención, algunos de los testimonios se presentan a continuación:

Bianka Nieto

Honduras

Estudiante de coreano

Me siento muy alegre por la palabra. El pastor decía que nosotros somos fieles a nuestra propia opinión y no seguimos la palabra de Dios. Habló sobre el pecado de Adán quien desobedeció a Dios y aceptó la palabra de la serpiente. Jeroboam aunque había sido establecido por Dios, prefirió aceptar su propio sentido y Pedro quien no había pescado nada pero cuando oyó la voz de Jesús pudo atrapar muchos peces. Pedro no se dejó llevar por su experiencia y creyó en la palabra.

Alfredo Alejandro Jimenez

Venezuela

Estudiante de coreano

Quiero agradecer por la invitación al seminario. Actualmente también me congrego en una iglesia en Venezuela. Quiero agradecer al pastor que hoy nos enseñó acerca de la salvación y el perdón de los pecados, porque ciertamente nosotros pensamos que la salvación está condicionada a las buenas obras que podamos tener y ciertamente la salvación no está en las buenas obras sino en el creer en el poder de la sangre de Cristo que es el que tiene la capacidad de quitar nuestros pecados. Ciertamente cuando el pastor nos dio el ejemplo del ladrón que estaba al lado de Cristo crucificado, en nuestra humanidad pensamos que los fariseos debían recibir la salvación, pero el que creyó en la palabra de Jesús fue el malhechor. Le doy las gracias por enseñarnos que a través de Jesucristo recibimos el perdón de los pecados.

 

 

Fabiola Quezada

Chile

Estudiante de coreano

Nosotros somos pecadores pero el Señor Jesús no justificó, nos perdonó, nos santificó porque nos limpió de todo pecado, y nos redimió, nos liberó de la iniquidad, nos reconcilió con Dios. Cuando hablaban de los sacrificios y del derramamiento de sangre y todo eso, uno puede pensar que Dios entregó a su único hijo quien derramó su sangre para liberarnos a todos nosotros de nuestros pecados. Entonces, creo que lo que Dios hizo por nosotros para poder redimir nuestros pecados, no le tomamos el peso de lo que realmente él hizo por nosotros y uno piensa a veces y dice: “si él murió por nosotros”. Antes se sacrificaban animales, se sacrificaban cosas para redimir los pecados, hasta que llegó un punto en el que él debía reconciliarnos con Dios, y dio su vida para poder reconciliarnos con él. Así que soy una agradecida de Dios por todo y por conocerles.

 

 

Pastor Mario Verdugo

Chile

Estudio Bíblico Pastoral

Iglesia Casa de Sion

Un gusto saludarle y ver a mis hermanos que están participando de este hermoso seminario bíblico, donde estamos aprendiendo y el Señor confirma en nuestro corazón que somos redimidos una vez y para siempre. Es difícil encontrar a una iglesia que enseña la redención eterna, que Jesús entró al tabernáculo celestial, donde no hay tiempo, no hay, presente y futuro, sino que él nos redimió y nos perdonó para siempre. Que maravilloso poder entender eso en nuestro corazón, que cada vez nuestra fe se afirma, que somos redimidos por la sangre del cordero justos, santos y perfectos, justificados por la sangre de Jesús. Muchas bendiciones para la Misión Buenas Nuevas.

 

 

Estamos agradecidos de ver el trabajo de Dios en la Misión Buenas Nuevas de Chile, esperamos que siga trabajando en la expansión del evangelio a todo rincón del mundo y estamos gozosos de estar siempre bajo la mira y resguardo de Dios que tiene misericordia de nuestras almas y envía una palabra refrescante constantemente.

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