El jueves 13 de noviembre inició la visita del pastor Eduardo Arellano a Honduras para la Conferencia Bíblica “La Vida de Fe”, realizada en Peña Blanca, Santa Cruz de Yojoa, y en la que participaron alrededor de 30 personas.
Conferencia Bíblica “La Vida de Fe”
El evento comenzó con la bienvenida del evangelista Axel Rodríguez, ministro a cargo de la sede; posteriormente, el pastor Santiago Lee, pastor principal de Misión Buenas Nuevas Honduras, dirigió la oración.

El pastor Eduardo Arellano, director de la Iglesia Buenas Nuevas Cuautitlán Izcalli Centro en el Estado de México, compartió un mensaje basado en 1 Samuel el capítulo 16 y los versículos 14 al 23, enseñando que, en nuestra vida de fe, en ocasiones tenemos pensamientos y dificultades que nos angustian, tal como le ocurrió al rey Saúl, cuando un espíritu de angustia y tormento llegó a su vida. Sin embargo, así como David tocaba el arpa y traía alivio a Saúl —siendo David una sombra de nuestro Señor Jesucristo—, hoy Cristo trae paz, descanso y tranquilidad a nuestros corazones. Aunque enfrentemos aflicciones, podemos confiar plenamente en Él, porque ha vencido al mundo y nos da su promesa para avanzar en este camino, viendo toda la obra que Dios ya preparó, concluyó el pastor Arellano.



El Retiro Espiritual Nacional Honduras 2025 se realizó el 15 y 16 de noviembre, con la participación de 90 hermanos de diversas sedes del país. Asimismo, se contó con la presencia del pastor Eduardo Arellano y la pastora Patricia Magaña, su esposa.
Al retiro acudieron aspirantes interesados en ofrecer un voluntariado en el extranjero. El propósito fue fortalecer la fe de los hermanos e invitados a través de las conferencias bíblicas.

El retiro dio inicio con un ambiente de gozo, marcado por presentaciones musicales de los hermanos de las sedes de Tegucigalpa y Villanueva, quienes prepararon el corazón de los participantes para escuchar la Palabra. La inauguración incluyó el testimonio de la hermana Ligia Romero, de la sede en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, compartiendo sobre cómo pudo recibir la salvación y llevar una vida bendita.




El pastor Eduardo Arellano, expositor del evento, compartió la palabra de Dios el primer día, tomando como base el libro de San Mateo 5:14–15 y enfatizando la diferencia entre la luz y las tinieblas como reflejo de la verdad y del engaño espiritual. Señaló que la luz representa la Palabra que guía y revela, mientras que las tinieblas simbolizan el engaño de Satanás, que aparta al ser humano del propósito divino. El pastor destacó que “la vida de fe no puede ser llevada bajo obligación, sino con la convicción de que Cristo ya lo hizo todo”, llamando a los participantes a vivir bajo la verdad de la palabra y no de manera religiosa.


Durante los tiempos de convivencia, los hermanos compartieron testimonios, experiencias y agradecimientos. Muchos expresaron cómo Dios les dio claridad, descanso y una perspectiva renovada para sus vidas espirituales. El retiro concluyó en un ambiente de unidad y gratitud, con los corazones dispuestos a continuar alumbrando como luz en medio del mundo, según la voluntad de Dios.









Los niños también participaron en un servicio especial diseñado para ellos, aprendiendo el corazón del Señor y cómo es la obra de nuestro Señor Jesucristo.




El domingo se realizó el Servicio Unido Nacional, en donde la Palabra de Dios se enfocó en la certeza de que Dios no se equivoca, aun en medio de situaciones dolorosas o confusas. El mensaje central recordó que el camino de quien cree no se sostiene en la lógica humana, sino en la confianza en un Dios que ve más allá de nuestra perspectiva limitada. También se subrayó que, al recibir la salvación, el creyente es hecho nueva criatura por la obra completa de Cristo, no por mérito propio. “Amados hermanos, confiemos en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, quien nos da una vida bendita, caminando juntamente con la Iglesia y recibiendo la guía de Dios”.








Entre los momentos más significativos del retiro destacaron la Santa Cena y los bautizos, en los cuales varios hermanos afirmaron su fe como respuesta consciente a la obra consumada de Jesús.



