Misión Buenas Nuevas

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[México] Viendo y sintiendo la historia de Dios de primera mano, viaje misionero

Nombre: Seminarista Diego Javier Lopez Salas

Ciudad de destino: Aguascalientes

Resumen de testimonio – Viaje Misionero a Aguascalientes

En este viaje, pasé hambre, cansancio, frustración, enojo, tristeza, pero sobre

todas esas cosas y sentimientos, pude recordar la felicidad verdadera y el poder

agradecer por las cosas sencillas. En un principio fue difícil; junto con mi

compañero nos fuimos de “raite” preguntando a las personas en la carretera si nos

podían llevar. Caminamos mucho, pero por fin, después de partir el lunes a las 9:00

a. m., llegamos el día martes al mediodía.

Solo nos dedicamos a predicar el evangelio todos los días que nos quedamos allí:

el martes en el centro del estado, el miércoles a las afueras del centro y en una

iglesia, llamada “Tierra Fértil”, donde nos dieron la oportunidad de compartir; el

jueves visitamos un municipio muy bonito, llamado: Jesús María, y el viernes cerca

del hogar de un hermano de la misión que nos hospedó este tiempo.

Pude reafirmar algo: que este camino bendito como seminarista y estudiante de la

mejor escuela del mundo: el Seminario Teológico Buenas Nuevas México. No fue

una decisión mía, sino que Dios me puso aquí, y este camino es mucho mejor que

cualquier otro como una “persona normal”. Confirme mi inutilidad, como Dios es

el que hace y trabaja todo en mi vida, una hermosa vida de fe, solamente

dependiendo de Dios, y si así como fue este viaje misionero será el resto de mi

vida, no hay nada de que arrepentirme; al contrario, agradezco a Dios y a la misión

por permitirme el formarme, primeramente como una persona y como un siervo,

no dependiendo de mí, sino solo de Dios.

 

 

Seminarista Leila Valencia

Ciudad de destino: Azumbilla, Tehuacán

El miércoles 22 fuimos a predicar todo el día a Tehuacán. La hermana nos ofreció dinero para comprar algo de beber. Predicamos en tres negocios y el resto en la calle. Nos escucharon diez personas, de las cuales ocho aceptaron el evangelio, entre ellas una niña que haciendo varias preguntas aceptó el perdón de pecados. Aunque no comimos, Dios no permitió que sintiera hambre.

El jueves 23 hablamos por teléfono con la señora Elizabeth, hermana de sangre de la hermana Socorro; faltó confirmar su salvación pero pudimos transmitirle esperanza. Quiso hablar con nosotras el hijo de nuestra hospedante, Carlos Cervantes, quien vive en Estados Unidos y atiende un estudio bíblico que dirige el evangelista Jorge, porque está preocupado, ya que su madre, aunque es salva, continúa asistiendo a la iglesia católica. En la tarde visitamos al sobrino de la hermana, Max, quien tenía una estación de radio. Se encontraba con el pastor que lo ha estado guiando, Jonathan Salazar, quien lo invitaba a volver a congregarse y dijo conocer al pastor Cristopher; todavía parece vivir por las obras. Cuando este se retiró, le predicamos a Max y aceptó la salvación junto con una de sus hijas. De regreso, llegó otra sobrina de la hermana, Nayeli, con una niña; les predicamos pero también necesitan confirmar su salvación.

 

 

Ciudad de destino: Campeche 

Nombre: Samuel Zamorano González 

Salíamos todos los días a compartir desde temprano hasta la tarde en zonas céntricas y por las noches compartimos en un parque cercano a nuestro hospedaje, fue ahí que conocí a la señora Mariana, ella me dijo que era adventista así que al inicio dudaba de lo que compartía y me debatía un poquito, sin embargo le podía dar seguimiento y con el tiempo se abrió su corazón, en mi corazón quedó la esperanza de que será próxima hermana de nuestra iglesia y pudimos intercambiar números de teléfono al igual una señora llamada Dorina le podía dar seguimiento y quedó abierta para seguir escuchando, a pesar de su condición de ser muy anciana y recibir recién una cirugía de rodilla quedó con un corazón abierto ya que no conocía acerca del perdón de su pecado.

Finalmente, por la invitación de un pastor local llamado David Pech nos invitó a compartir a centros de rehabilitación, pude predicar el perdón del pecado por medio de la gracia con aproximadamente treinta internos y más de la mitad al preguntarles por su pecado decían ser justos.

 

 

Ciudad de destino: Colima

Nombre: Seminarista Nestor Trujillo

Nuestro viaje inicio desde el momento en donde nos daban otro estado y empezábamos a planear conforme a donde íbamos a ir, nos daban una semana para los que fueran mas lejos conseguir dinero, pero al ir cerca no se necesitaba, el domingo un día antes de salir nos informaban que nos cambiaban el estado y ahora nos dirigiríamos a un nuevo destino Colima. Al ser un estado lejano podíamos buscar apoyo, pero al ser un día antes no podíamos conseguir casi nada. Así que el lunes que salimos íbamos únicamente por la fe. Nos fuimos de raí todo el camino hasta llegar a la carretera y avanzábamos un poco pues nos movían pequeños tramos. 

Llegamos a manzanillo con un propósito de Dios, pues pudimos compartir ahí toda la mañana y en la tarde una hermana nos conectaba con unos pastores que querían reunirse con nosotros. Ellos nos recibían con un corazón muy agradecido y podíamos compartir con ellos y con su congregación vía transmisión; ellos nos invitaban a ir a la sierra a una iglesia que tienen por allá, pero por el tiempo ya no podíamos acompañarlos, pero nos despedían muy agradecidos e incluso nos daban ofrendas. 

La hermana que nos conectaba con ellos nos ofrendaba los boletos hacia colima y ya salíamos en la tarde rumbo a colima. 

 

Ciudad de destino: Durango

Nombre: Evg. Jorge Saldivar

Después de seis años, al enterarme de que la ciudad de Victoria de Durango era candidata para hacer el viaje misionero, solicité la posibilidad de ser enviado a dicha ciudad. Por gracia de Dios, junto con el joven Joaquín viajamos y pudimos ver maravillosas obras de Dios.

Cada día experimentamos la gracia de Dios y veíamos que en dicho estado había una gran necesidad de escuchar la Palabra de Dios. Asimismo, la mayoría de las personas a quienes invitamos a escuchar la Palabra aceptaban, y entre los que escuchaban, cerca del 90% confirmaba ser justos y salvos por la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo.

Del mismo modo, el pastor Jesús Moreno, al enterarse de nuestra estadía en Durango, nos invitó de nuevo al pueblo de Alamillo después de seis años para compartir el evangelio. Jamás creí que Dios me permitiría viajar al mismo lugar para confirmar la salvación de los hermanos. Asimismo, estoy muy agradecido porque en dicho viaje pude compartir la Palabra con varios familiares lejanos, quienes recibían el evangelio con mucho agradecimiento, diciendo ser 100% justos.

 

 

Ciudad de destino: Huasteca Potosina

Nombre: Seminarista Laura Castillo y Vianet Melo

Al salir, nuestra oración fue sencilla: Le pedimos a Dios un lugar donde dormir, un baño y comida, pero Él nos enseñó que sus planes van mucho más allá de lo que pedimos.  

Hubo momentos en el viaje en que quisimos desistir de predicar, nos sentíamos insuficientes, pero cada persona con la que nos cruzábamos escuchaba el evangelio y aceptaba a Jesús como su Salvador. 

Era impactante ver cómo su rostro cambiaba al encontrarse con el perdón de pecados, escucharlos decir: _“Ya no tengo pecado, Jesús me limpió”_ nos recordaba que la obra es de Él, y no nuestra.  

Aun en las situaciones más difíciles, Dios se manifestaba. Incluso en medio de la sierra de San Luis Potosí, donde no hay calles, solo caminos, brechas y senderos entre montañas, Dios nos sorprendió. 

En ese lugar remoto, Él proveyó alimentos, sushi, refresco y todo lo necesario de formas inesperadas.

 

 

 

Ciudad de destino: Oaxaca

Nombre: Seminarista Ricardo Carrizales

Cuándo se nos asignó Oaxaca, primeramente nuestro corazón presentaba carga por la dimensión y el tamaño del Estado, aunque a nuestra perspectiva era una misión imposible, desde el primer momento que llegamos a Oaxaca Pudimos ver como Dios tenía preparado todo lo que él quería hacer en este estado.

pudimos visitar familiares de diferentes hermanos de nuestra iglesia, y compartir con ellos y recibir mucha atención de su parte ,también conocer a varios pastores de diferentes congregaciones e iglesias de toda la Capital de Oaxaca,  pero principalmente pudimos ver la obra de Dios en nosotros mismos, Que lo que nosotros veíamos de él, lo que podíamos recibir de él no dependía en ningún momento de lo que nosotros hacíamos por el evangelio, sino lo que el evangelio hacía por nosotros, el encontrar a las personas a las que podíamos compartir, incluso durante un momento de nuestro viaje podíamos encontrarnos con una joven proveniente de tailandia que hace algunos años fue voluntaria en Argentina por medio del programa Good News Corps para nosotros fue asombroso ya que sin importar el tamaño de la ciudad nos encontrabamos frente a frente y podiamos compartir un buen tiempo juntos.

Tambien encontrar hospedaje sin conocer la ciudad nos permitio llegar a “Trotamundo” un hostal propiedad de Moises que nos recibia con mucha calides y nos permitia muchas comodidades al enterarse de nuestro objetivo en su ciudad.

Todo esto evidentemente no fue por nuestro desempeño, ya que no hacíamos lo suficiente a nuestros ojos, pero siempre recibamos lo suficiente e incluso mas de parte de Dios.

 

 

Ciudad de destino: Tlaxcala

Nombre: Seminarista Mario Delgado

Agradecemos a Dios por este viaje tan maravilloso que nos ha permitido al estado de Tlaxcala, ya que pudimos comprobar que la palabra de Dios se cumple al 100 por ciento en nuestras vidas. 

Unos días antes de salir de la Ciudad de México nuestro corazón se encontraba angustiado, pues no teníamos ningún conocido o familiar de algún hermano con el que pudiéramos llegar a Tlaxcala, orábamos mucho a Dios para que nos permitiera a alguien. 

Antes de salir de la iglesia el pastor Emmanuel Cruz nos dio una palabra en San Marcos 6:7, cuando Jesús envía a sus discípulos de dos en dos en un viaje por fe y dice que les pidió que no llevarán nada. Él decía que nosotros no íbamos para salvar a otros porque el único que salva es Dios, que íbamos para salvarnos a nosotros mismos. Para probar nuestra fe, probar que existe Dios en nuestras vidas. Así que, orando mi matrimonio decidimos dejar todo lo que llevábamos en nuestras mochilas y solo llevar una chamarra y nuestras biblias, de esa manera emprendimos nuestro viaje a Tlaxcala buscando la gracia y ayuda de Dios. 

Muchas veces fuimos incrédulos, pero la realidad era que Dios ya había preparado el camino y las personas con las que nos encontraríamos en Tlaxcala. Dios preparo todo lo que nosotros no preparamos para este viaje. 

 

 

Ciudad de destino: Tulancingo Hidalgo

Nombre: Seminarista Jesús García

Durante este viaje misionero Dios nos permitió ser espectadores de su obra y también antes de partir nosotros preparábamos suficiente para el tiempo que estuviéramos fuera pero antes de salir el Pastor solo  testificaba como haciendo varios viajes misioneros podía ver la obra de Dios, también hacia mención de sacudir el polvo de los pies pero con la finalidad de tirar los pensamientos ante cualquier situación. De inmediato vaciamos las mochilas y solamente llevamos lo necesario, cuando estábamos en la tapo pudimos hacer la parada a un autobús quien nos permitió con tan solo $70 llegar a Tezoyuca de ahí comenzamos a pedir raí entonces una combi nos permitió subir  pero solo fue un trayecto corto dejándonos en Tepexpan, en realidad tuvimos que caminar y buscar la caseta para llegar a nuestro destino pero nadie quería llevarnos, al final vimos que venía un autobús y su destino era Tulancingo aunque venían muchos pensamientos pero de inmediato mi esposa hizo la parada y pudimos subir entonces nuestro rostro cambio y nuevamente llegó la esperanza y agradecimiento a Dios. Llegando a nuestro destino compartimos el evangelio y después el matrimonio del hermano Cristopher fue por nosotros al centro, en el trayecto nos permitió la cena y el hospedaje , de igual manera pudimos compartir con sus abuelos quienes nos recibieron muy feliz e incluso nos llevaron con la familia cercana para seguir compartiendo, la convivencia con los hermanos fue muy grata y aprendimos mucho de ellos quienes nos recibían amablemente durante el tiempo que estuvimos en Tulancingo.

Durante la semana pudimos predicar a muchas personas, buscar la ayuda de DIOS y recibir mucha bendición entre ellas ropa para mis hijos e incluso  juguetes , esto quedó muy grabado en nuestro corazón ya que una semana antes mis hijos podían soltar los juguetes que ya no funcionaban bien y a cada uno Dios les permitió lo mejor e incluso una pista por la que hace tiempo oraba con mi hijo más pequeño.

 

 

Ciudad de destino: Tuxpan Michoacan

Nombre: Seminarista Jonathan Rodríguez

Por gracia de Dios me permitió ir de viaje misionero a Tuxpan Michoacán con el hermano

Juan Manuel, el día Domingo nos llevo el hermano Victor a ese

pueblito, él y su familia tienen un casa para poder

quedarse ahí cuando van, esa misma casa nos ofreció para quedarnos a dormir mientras

estuviéramos ahí, también ese mismo día conocimos a la mamá de la hermana Graciela

esposa del hermano Victor, la señora fue muy amable y también le pudimos compartir un

poco.

Dia Miércoles: en cuanto salimos nuestra

meta era encontrar iglesias cristianas

por qué no veíamos ni sabíamos de alguna,

compartimos con algunas personas más por qué no

encontramos ningúna iglesia, hasta que una joven nos indico de una que estaba muy cerca,

nos atendió el pastor Jose Alfredo Barrios, estuvimos invitándolo al CLF le compartimos un

poco de testimonio y nos invitó a comer quedamos muy agradecidos, al finalizar aún que no

queriendo por miedo, Dios nos permitió compartir el Evangelio con él y algunos

congregantes de la iglesia, estaban muy felices de escuchar y estaban totalmente de

acuerdo con el perdón de los pecados

El día Sábado nos retiramos para Ciudad de México y desde que salimos Dios nos ayudó

nos permitía el poder avanzar varios pueblos y sin problemas ya estábamos por llegar a

Toluca, pero llegamos a un pueblito llamado Zitácuaro, ahí estuvimos 6 horas la verdad nos

desesperamos, teníamos hambre estábamos cansados y ya queríamos llegar, pero nadie

nos levantaba de ahí, los dos ya habíamos perdido la esperanza ya era tarde no tenía ni

ganas de seguir pidiendo que nos llevarán, ni los camiones, camionetas o carros se

detenían incluso se burlaban al pasar, de la nada una camioneta se detuvo y solo me dijo

nadie te va a recoger y sacó su cartera y nos dio dinero, emocionado corrí con el hermano

Juan para ir a comprar un boleto para ir de regreso, por gracias de Dios llegamos a las 11

de la noche a la sede

 

 

Ciudad de destino: Victoria Tamaulipas

Nombre: Seminarista Kevin Toledo

Damos gracias a Dios porque nos permitió compartir el evangelio en Ciudad Victoria. Al

hermano Rodrigo Nájera y a mí nos sorprendió cómo Dios estuvo trabajando durante todo

este tiempo. Al saber que nos tocaba esta ciudad, fue algo complicado para nuestro

corazón: no sabíamos a dónde llegar, dónde dormir, dónde comer. Pero algo que nos

llenaba de esperanza y fe es la palabra que está escrita en San Lucas 10:17. Los

discípulos, al volver gozosos, le expresaban esta felicidad a Jesús, y nosotros queríamos

encontrar esa misma felicidad al igual que ellos. Desde el principio fue difícil: conseguir un

boleto de avión dos días antes de nuestro vuelo fue un reto también. Yo no sabía de dónde

sacaríamos ese dinero; es mucho dinero para una persona como yo, solo soy un

seminarista. ¿De dónde voy a sacar ese dinero para el boleto de avión?

Dios nos ayudó en muchos aspectos de este viaje. Fue demasiado difícil el trayecto de

regreso a Xochimilco porque nadie nos quería levantar, por lo mismo del miedo y la

inseguridad que aconteció algunos años atrás en Ciudad Victoria. Cuando creíamos que

Dios no nos iba a ayudar, recordábamos la historia de Moisés. Cuando Moisés clamó a

Dios, como dice en Éxodo 14, Dios le dijo: “¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel

que marchen”.

Nosotros solo avanzábamos, sin ver nada nuevamente, pero podíamos ver al final la gloria

de Dios y podíamos volver a la sede de Xochimilco.

 

 

Ciudad de destino: Xalacahuantla

Nombre: Seminarista Jonathan de Jesús Cruz Juárez

Mi compañero de viaje fue el misionero José Jeon, cuando me enteré el destino, Dios me permitía tener una promesa que está en San Juan 11:40. Por medio de esa promesa Dios me permitía avanzar, realizamos un plan de viaje y salíamos muy temprano de la Sede central, rumbo a la central del norte, ahí conocíamos a un Pastor llamado Carlos y a su esposa Miriam, ellos durante más de 15 años llevaban visitando el pueblo de Xalacahuantla que está a la sierra de Hidalgo, Dios permitía que ellos cubrieran nuestros gastos, y hacíamos un largo viaje para llegar, ocupábamos alrededor de 2 transportes para llegar, al llegar una hermana llamada Sandra nos recibía con mucha cordialidad y nos invitaban tamales y nos daba su hogar para hospedarnos.

 

 

Ciudad de destino: Xalapa, Veracruz

Nombre: Seminarista Eugenio Córdova

Buen día, somos los seminaristas Eugenio Cordova y Marina Vazquez, queremos glorificar a Dios por todo lo que nos mostró a través de este viaje misionero.

Al principio parecía que todo iba a ser sencillo, pero cuando llegamos a Xalapa estaba lloviendo y se nos dificultó encontrar el lugar donde nos hospedaríamos. Preguntábamos direcciones, caminábamos bajo la lluvia y aunque muchos nos decían “ya casi llegan”, realmente faltaba mucho camino. Ya cansados, un joven nos ayudó a llegar, y así comenzó nuestra travesía.

Al día siguiente hicimos nuestro devocional, oramos y salimos a compartir el evangelio en hospitales, casas y en la calle. Algunas personas escuchaban, otras no, pero aun así Dios nos permitía seguir compartiendo y ver cómo algunas personas podían recibir el perdón de sus pecados.

Pasaron los días y buscamos a la familia del compañero que nos había facilitado el hospedaje. Caminamos mucho tiempo porque no había señal y se nos dificultaba encontrarlos, pero al final Dios nos permitió llegar. Nuestro plan era hacer una reunión grande, pero cuando llegamos solo estaba la mamá del compañero y otras dos personas. Aun así, compartimos el evangelio, y fue muy hermoso ver cómo poco a poco entendían que Jesucristo ya había pagado por sus pecados. Verlos confirmar su salvación realmente nos dio mucha alegría.

Seguimos compartiendo en diferentes lugares. Algunas personas debatían, otras escuchaban con atención, nos encontramos también con unos testigos de Jehová. Nos cuestionaban por andar solos, pero más tarde nos a encontrarnos con una de ellas, le volvíamos a compartir, escuchó y recibió la salvación. Ella nos decía que en esa religión siempre se sintió bajo mucha condenación, pero que al leer la palabra entendió que en el Señor no hay condenación, y que la salvación no es por hombres, sino por la sangre de Jesucristo. Eso dio paz y alegría a nuestro corazón. En todo este viaje pudimos reconocer cómo Dios nos respaldaba. Aunque no había hermanos en esa ciudad, Dios nunca nos dejó. Nos dio comida, techo y todo lo que necesitábamos hasta el ultimo día, una persona nos invitó a comer, nos dio ofrenda para el regreso y hasta para el camino.

Realmente pudimos ver la gloria de Dios en cada detalle, y una vez más entendimos que cuando Dios envía, Él también provee.

Toda la gloria y la honra son solamente para Dios.

 

 

Ciudad de destino: Puerto Vallarta

Nombre: Seminarista Alejandro Ramírez

La verdad este tiempo fue muy hermoso por parte De Dios que nos permitió formar , el experimentar su poder en este viaje misionero fue de totalmente gracia, al principio se veía difícil, por las condiciones que se encontraba en clima , las personas que con dificultad escuchaban , pero Dios nos ayudaba y ponía en el corazón de las personas sensibilidad y la parte más importante el escuchar.

En este viaje fui acompañado de mi compañero el evangelista Jorge Isaac tino , donde juntos unidos , podíamos ver la gracia De Dios , Dios nunca nos dejó si no al contrario nos proveyó en todo momento