Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1
Cuando Jesús vino a esta tierra, no fue una teoría, ya que vino en un cuerpo real.
Había mucha gente en esta tierra pero él fue muy distinto porque es el Hijo de Dios.
Cuando las personas pobres se encuentran con Jesús, no hace falta nada pues les permite los materiales que faltan y les permite tener la fe en sus corazones, así Jesús mismo fue la fuerza de ellos.
La ley es solo teoría pero la fe está viva y obra.
“¡Ah, aquella joven tan bonita quiere casarse conmigo! ¡Ah, qué bonito!”; uno está feliz. “Ah, ¿por qué ahora bromea: ‘No me puedo casar contigo’?” Sea con lo que uno se encuentre, cuando uno tiene la fe, de antemano aquella realidad entra en nuestro corazón. Cuando uno no tiene la fe, sea cual fuera la promesa, viene a ser absolutamente nada. Muchos mienten y no pueden tener la fe.
Sean marido y mujer, amigos, realmente muchos tienen heridas. Algunas personas cuando simplemente lo creen: “Yo ya tengo carro, ya tengo casa, ya tengo amigos, ya tengo familia” pero sin fe yo no puedo llegar a tener eso. El Señor Jesús ha venido a esta tierra con un gran sentido, ha sido enviado por Dios y ha venido para salvarnos del sucio pecado.
Las personas que creen en ese Señor Jesús: “Jesús vino. Ah, ya estoy vivo, Jesús me hará santo, Jesús me bendecirá, Jesús me embellecerá”; llegan a tener aquella fe. Cuando uno no tiene la fe, al oír eso: “No, no, estoy ya, ay, fastidiado, no me importa”. Sean marido y mujer, sea amigo, sea entre la familia, sea lo que fuera es muy importante tener la fe el uno en el otro.
Sea lo que fuera, uno si no tiene fe, todo viene a ser en vano pero si uno llega a tener la fe aunque uno no lo tiene en las manos, como si fuera que lo tuviera, tiene gozo en su corazón y una nueva vida llega a vivir. Hoy en día muchos mienten y dejan a un lado la fe pero las personas sinceras: “Sea lo que fuera, ah, eso llegará a mí”; ay, pueden estar felices, contentos.
“Yo trataba porque quería tener un carro. Si mi padre me dice que me va a comprar, es como que ya lo tengo”; uno está muy feliz. “Ah, mi papá simplemente miente. ¿Cómo es que me va a comprar? Ah, aunque me compre no puedo ni manejar”; viene a ser absolutamente nada entonces.
Lo que hace revivir todo nuestro corazón es la fe y si uno tiene incredulidad, por más que le traigan no se hace suyo y vive en medio de la tristeza, por lo cual las personas dicen: La fe es la certeza del que espera. Cuando uno tiene la fe se cumple tal como es. Si uno no tiene la fe, por más que sea algo bueno termina como una broma y llega a estar triste.
Entre amigos, en la relación de padre e hijo, entre la esposa y el marido, cuando uno tiene la fe, cuando oye aquello y eso llega en uno, ahora viene a ser suyo pero si no tiene la fe, por más que se compromete es como un viento que se echa a volar, por lo cual sea entre los vecinos, amigos, es muy importante que llegue a tener la fe.
La fe nos hace vivir una nueva vida, nos da la esperanza y nos da el gozo. Yo soy una persona que cree en el Señor Jesús. El Señor ha pronosticado muchas cosas en la Biblia, nos ha prometido el cielo, también ha prometido mucho sobre nuestro futuro. Aunque todavía no se ha acercado, yo creo que iré al cielo y yo creo que ya lo tengo todo; estoy feliz y tengo gozo, puedo estar feliz.
La fe es la certeza de lo que se espera; como Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera”, la convicción de lo que no se puede ver, entre amigos, entre la familia, entre los vecinos. Por eso necesitamos la fe, creyendo el uno en el otro. Espero que sean personas que se gocen pensando en el fruto de la fe.
Dios nos ha dado muchas promesas, Dios ha enviado a su Hijo y ha hecho una gran obra, hasta rescatarnos del pecado. En adelante, confío que Dios trabajará grandemente en ustedes. Si ustedes tienen la fe en Dios, ahora en más ya no son pobres, ya no son personas carentes, no son personas que pertenecen a la oscuridad, ustedes son personas bellas que viven en medio del gozo y la esperanza. Que la bendición del Señor llegue a todos ustedes. Espero que sean personas que se gocen por todo lo que el Señor les ha prometido. Muchísimas gracias.