
Durante tres días, la Iglesia Buenas Nuevas Colombia se reunió en la finca Mahanaim, en Armenia, para celebrar el Retiro Espiritual “Un regalo para la familia” 2026, con el pastor Daniel Jo, ministro principal en Misión Buenas Nuevas Chile. El evento contó con la asistencia de más de 850 personas, entre invitados y hermanos. ¡Con gran gozo, reconocieron una vez más el sacrificio del Señor Jesucristo!


Con el corazón abierto y dispuesto, los participantes escucharon atentamente la palabra que Dios preparó en cada sesión.
El primer día, el pastor Daniel Jo compartió el inicio de su vida como misionero en Suramérica. También explicó que muchas personas viven vacías y en tinieblas, y que el verdadero pecado es estar separados de Dios. Asimismo, resaltó que el problema del ser humano es no pensar profundamente en la verdad de la obra de Dios.
El segundo día, el pastor explicó la fuerza que tiene la ley para evidenciar nuestra verdadera naturaleza. “La ley es buena si se usa legítimamente”, ya que ella guía el corazón al arrepentimiento, al volver a Dios.

El tercer día, a través de ejemplos sencillos, enseñó que podemos reconciliarnos con Dios por medio de la sangre de Cristo y que, al recibir esta obra, recibimos una nueva vida. En este tiempo de Semana Santa, se conmemora que Jesucristo fue azotado y golpeado durante varios días; no pudo dormir, tuvo hambre y sed. Finalmente, fue crucificado para redimir al mundo del pecado y resucitó para justificarnos.
También hubo tiempo para un espacio de comunión entre los grupos de hermanos, hermanas, jóvenes y adolescentes, quienes testificaron y compartieron su corazón, disfrutando del amor y la unión que, como hijos de Dios, encuentran en la iglesia.

Dentro de este retiro, Dios trabajó grandemente. Entre los asistentes, Nereida Isabel Fernández, de Fundación Magdalena, quien fue invitada por su hija testificó que:
“Este retiro fue una gran bendición, porque recibí el perdón de mis pecados. El Señor me hizo justa y santa por su gracia. Desde los 17 años creí que había recibido al Señor en mi corazón. Pasé por muchas iglesias, pero nada de eso me sació.
Todos los días pedía perdón, pero entendí que Dios ya lo pagó todo por mí, y Él dijo: «Ni yo te condeno». Hoy soy libre por la palabra de Dios y testifico que soy justa, santa y perfecta por su gracia”.

Misión Buenas Nuevas Colombia espera que la semilla que Dios sembró en el corazón de los asistentes dé fruto en sus vidas y que las personas a su alrededor puedan ver a Jesucristo en ellos.

