




Del viernes 3 al domingo 5 de abril, Misión Buenas Nuevas Costa Rica celebró su Campamento Nacional 2026, un encuentro que reunió a más de 550 participantes, algunos provenientes de distintas sedes del país, entre ellas Cartago, Guápiles, San Ramón y Liberia. Fue un evento marcado por la comunión, el aprendizaje de la Palabra y diversos espacios de convivencia.




Durante tres días, los participantes acudieron para ser parte de una programación amplia que contó con conferencias, actividades grupales, presentaciones artísticas, espacios recreativos y momentos de reflexión en torno a la Palabra de Dios. El campamento se convirtió así en una oportunidad para fortalecer la fe, compartir y permitir que las personas que asistían por primera vez pudieran acercarse y sentirse en un ambiente muy familiar.



Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue la participación de nuevos asistentes, quienes tuvieron la oportunidad de aprender más acerca de la salvación en el Aula del Evangelio, un espacio especialmente preparado para profundizar en este tema. De acuerdo con varios testimonios compartidos durante el campamento, este tiempo fue muy valioso para que muchos encontraran esperanza y el perdón de los pecados.





La enseñanza de la Palabra, compartida por el pastor invitado Sam Gwon Kim, ocupó un lugar central durante el campamento. A través de cada sesión, los asistentes fueron guiados a reflexionar sobre la obra de Jesucristo, el cumplimiento de las promesas de Dios y el significado de la salvación. En una de sus conferencias, explicó el poder de las palabras, y el corazón de los participantes fue guiado a reflexionar más en cómo, por medio de nuestra declaración, Dios puede trabajar. Así, a lo largo del evento, muchos participantes expresaron que la Palabra fue extraordinaria y que, a través de ella, pudieron hallar descanso en su corazón, renovar su fe y encontrar respuesta a cargas personales que habían traído consigo.




Junto con las conferencias, el campamento también incluyó tiempos de comunión que fueron ampliamente aprovechados por los participantes de las distintas sedes. Las reuniones grupales, las academias y los momentos de convivencia permitieron compartir experiencias. El campamento estuvo acompañado de actividades recreativas y espacios dinámicos que ayudaron a mantener un ambiente participativo y cercano. Los asistentes pudieron disfrutar plenamente de la experiencia, compartir con libertad y vivir el encuentro con gran alegría.




De manera paralela, se desarrolló también el campamento de niños, el cual reunió a los más pequeños en una programación especialmente diseñada para ellos. Durante esos días, los niños disfrutaron de juegos, presentaciones, dinámicas, mímicas y distintas actividades preparadas con dedicación, en un ambiente muy alegre y divertido. Este espacio permitió que también fueran parte activa del evento, aprendiendo y compartiendo mientras sus familias participaban en las demás actividades del campamento general.





Las noches del campamento estuvieron llenas de emoción y gozo. La primera noche, la del viernes, se presentó una obra de teatro basada en el testimonio real de una hermana, la cual conmovió el corazón de los asistentes. El sábado se presentó una segunda obra de teatro sobre la resurrección de Jesucristo, que llenó el ambiente de reflexión y gratitud. A esto se sumó la participación del grupo Ríos de Vida, que tocó profundamente a muchos de los presentes, al punto de que aclamaban por más canciones. Cada una de estas presentaciones fue preparada con anticipación, entrega y mucho corazón por parte de los hermanos de la Misión.





El cierre del evento tuvo un momento especialmente significativo el domingo, cuando varios participantes fueron bautizados. Este acto marcó el final del campamento y reflejó la fe de quienes han aceptado a Jesucristo y tienen la certeza de la salvación y del perdón de todos sus pecados por medio de la sangre de Jesús. De esta manera, el bautizo se convirtió en una conclusión muy especial de estos días de enseñanza y comunión, en los que la obra de Dios pudo verse en muchos corazones.





El Campamento Nacional 2026 de Misión Buenas Nuevas Costa Rica dejó como resultado no solo una amplia participación de hermanos de distintas regiones del país y de muchos invitados, sino también una profunda experiencia espiritual para todos. Fueron días en los que muchos pudieron volver a mirar a Jesucristo con esperanza, recibir fortaleza para sus vidas y compartir la fe en Cristo Jesús.
“Con este evento me di cuenta de que siempre hay algo nuevo que aprender. Aunque creamos que hemos recibido mucha Palabra y que sabemos algo, en realidad no sabemos nada. Dios siempre me sorprende con algo nuevo, y hoy no ha sido la excepción.
Lo que aprendí en este campamento fue sobre la circuncisión espiritual, donde dejamos la carne vieja y ahora podemos afirmar con certeza que Dios está con nosotros. Estoy muy agradecido de haber participado y les recomiendo a los demás que puedan escuchar de esta hermosa Palabra de Dios”.
Efrén Castillo (hermano de la Misión)

“Si tuviera que describir el campamento en una sola palabra, sería “increíble”. Estoy muy agradecido con Dios por estar acá, y la prédica del pastor ha llegado mucho a mi corazón. En el Aula del Evangelio aprendí sobre el sacrificio de Jesucristo: que Dios entregó a su único Hijo para limpiarnos del pecado, y que, gracias a eso, yo soy salvo”.
Jonathan Miranda (Nuevo participante)

“Para mí, este campamento fue una gran bendición, y estoy agradecida con Dios por darme la oportunidad de participar, porque la Palabra que compartió el pastor sobre el poder de la palabra fue algo impactante para mí.
De las otras reuniones, me gustó aprender sobre la salvación, que es algo que Jesucristo ya hizo completo. Jesucristo levantó las manos dos veces: la primera fue cuando pagó todo el pecado de la humanidad, y la segunda, para bendecirnos.
A veces queremos buscar la bendición en otras cosas, pero en Jesucristo está todo”.
Graciela Delgado (Nueva participante)