

El Retiro Centroamericano 2026 de la Misión Buenas Nuevas llegó a su fin en un ambiente de profundo gozo y agradecimiento. Durante los días de reunión, los asistentes fueron nutridos con la palabra de Dios a través de diversos programas y conferencias diseñadas para todas las edades. El magno evento culminó la mañana del domingo 5 de abril con un emotivo Culto Unido de Pascua y la celebración de la Santa Cena.

Durante las jornadas del viernes 3 y sábado 4 de abril, el pastor Han Gyu Lee compartió profundas enseñanzas bíblicas que guiaron a la congregación a reflexionar sobre la verdadera fe y el valor del sacrificio de Jesucristo.

Viernes 3 de abril: Basado en Romanos 10:9-10, el pastor ilustró nuestra realidad espiritual con la historia de un rey y sus cuatro esposas, representando la carne, los bienes, la descendencia y el Espíritu. Enseñó que, al final de nuestros días, solo el Espíritu nos acompaña a la eternidad. Además, enfatizó que la humanidad no tiene métodos propios para librarse del pecado (Proverbios 20:9); la verdadera salvación se recibe al creer en la muerte y resurrección de Jesús, quien venció a la muerte y resolvió nuestros pecados, justificándonos eternamente (Hebreos 9:12, Romanos 4:25).

Sábado 4 de abril: A través de San Juan 3:16 y Zacarías 13:1, se expuso cómo la Biblia es una carta del inmenso amor de Dios. El pastor explicó que la verdadera señal que Jesús dejó no fueron los milagros físicos, sino la señal del profeta Jonás (San Mateo 12:39-40): su crucifixión, sepultura y resurrección. Usando la parábola del tesoro escondido, recordó que Jesús lo entregó todo para adquirir nuestras almas, demostrando que para Dios, la vida de un salvo vale tanto como la de su propio hijo Jesús (1 Corintios 6:19-20).
El retiro preparó alimento espiritual específico para cada etapa de la vida, asegurando que todos los corazones fueran edificados por igual:


Adolescentes y Jóvenes: Las nuevas generaciones recibieron enseñanzas acordes a sus inquietudes y entornos. La reunión de adolescentes fue dirigida por el pastor Han Sol Lee (Misión Buenas Nuevas en República Dominicana), mientras que el grupo de jóvenes fue guiado por el pastor Jong Hun Lee (Misión Buenas Nuevas en Haití).


Adultos: Las mañanas iniciaron con conferencias sobre la vida espiritual. El 3 de abril, el pastor Han Sol Lee tuvo a su cargo la enseñanza, y el 4 de abril, el pastor Pablo Shin, pastor dirigente de la Misión Buenas Nuevas en México, impartió la palabra, fortaleciendo la fe de los hermanos mayores.


Niños: El Retiro Infantil fue uno de los programas más importantes del retiro, pues la formación que se recibe en la primera etapa de la vida suele ser la más crucial en la vida de cualquier individuo. Los pequeños de la Misión Buenas Nuevas Centroamérica disfrutaron de divertidas y dinámicas enseñanza bíblicas, con temas mayormente relacionados con la libertad del pecado que hemos recibido a través del Señor Jesucristo, todo el programa estuvo basado en el tema: “Viajeros de la Pascua”.

El clímax del evento se vivió la mañana del domingo 5 de abril durante el Culto Unido de Pascua, que fungió también como la gran clausura del retiro. El evento comenzó con hermosas presentaciones musicales que elevaron el nombre de Dios y prepararon los corazones de los asistentes.

Posteriormente, el pastor Han Gyu Lee subió al púlpito para entregar el mensaje dominical de pascua. Apoyado en San Juan 3:16 y Cantares 8:6-7, el pastor destacó el poder transformador de la vida cristiana: la oración mueve a Dios, la alabanza trae alegría, y la Biblia, la carta de Dios donde se esconde Su gracia, tiene el poder de cambiar vidas. Animó a la congregación al recordarles que, cuanto más se conoce el amor de Dios, más brota el gozo, el agradecimiento y el deseo genuino de servirle y unirse a la iglesia.



Antes de finalizar el culto, en un acto de profunda reverencia y conforme al mandato de Jesús, se celebró la Santa Cena. La ceremonia fue dirigida por el pastor Pablo Shin, pastor dirigente de Misión Buenas Nuevas México. Más de 2,000 hermanos participaron de este momento sagrado, tomando el pan y el vino, símbolos del cuerpo inmolado de nuestro Señor Jesucristo y de su sangre derramada para el perdón de todos nuestros pecados. El pastor Enoc Kang de la Iglesia en Guatemala oró por el pan, el pastor Marcos Lee de la Iglesia en Panamá, oró por el vino.

Los hermanos partieron cada uno a su ciudad, con las fuerzas renovadas y con el corazón lleno de esperanza, sabiendo que Dios bendecirá la vida de todos aquellos que se unan al Santo Evangelio por medio de la guía de la palabra de Dios y la Iglesia.