Misión Buenas Nuevas

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[México] El poder del Evangelio transmitido a través de los siglos

El 23 de mayo de 2026 se llevó a cabo un Seminario Bíblico en Real del Monte, Hidalgo, con el pastor Pablo Shin como expositor principal. El evento reunió a decenas de asistentes en el histórico Museo del Paste, un lugar estrechamente ligado a la llegada de los mineros británicos que introdujeron tanto el paste como las primeras raíces de la fe evangélica metodista en México hace más de dos siglos.

 

 

El evento fue organizado por el pastor Ángel Castañeda, quien, tras establecer contacto a través de CLF, se graduó del Good News Theology School. Actualmente, se encuentra afiliado a Misión Buenas Nuevas y se desempeña como pastor principal de la Iglesia Buenas Nuevas Casa de Esperanza, en Álamo, Veracruz.

 

 

Real del Monte es reconocido como la capital del paste, tradicional alimento derivado del Cornish Pasty inglés, introducido en 1824 por mineros provenientes de Cornualles.

Aquellos trabajadores británicos llegaron a Hidalgo para laborar en las minas de Pachuca y Real del Monte, tras la creación de una compañía inglesa dedicada a la explotación de oro y plata en la región.

 

 

La presencia británica en Hidalgo dejó una profunda influencia cultural que trascendió la minería y la gastronomía. Además del nacimiento del paste, los mineros e ingenieros provenientes de Cornualles impulsaron los inicios del fútbol en México. En 1892 un grupo encabezado por John C. Rule fundó el Pachuca Football Club. Más tarde, en 1901, surgiría el Pachuca Athletic Club, considerado uno de los primeros equipos organizados bajo reglamentos oficiales, motivo por el cual Hidalgo es reconocido como la cuna del fútbol mexicano.

 

 

Muchos de aquellos trabajadores británicos eran cristianos evangélicos de tradición metodista, influenciados por el legado de John Wesley, fundador del metodismo en el siglo XVIII. Con el paso de los años, esta comunidad estableció en Real del Monte una de las primeras congregaciones metodistas y protestantes del país. En 1873 quedó formalmente establecida una iglesia metodista en la región, considerada parte de los inicios del protestantismo en México, en una época donde predominaba ampliamente la tradición católica.

Por ello, Real del Monte ocupa un lugar significativo dentro de la historia de las misiones protestantes mexicanas. Resultó especialmente significativo que, más de dos siglos después de la llegada de aquellos mineros, el evangelio volviera a anunciarse en el mismo lugar donde comenzaron a sembrarse las primeras semillas de la fe evangélica en la región.

 


La preparación del Seminario Bíblico enfrentó diversas dificultades, siendo una de las principales la búsqueda de un lugar adecuado para su realización. Sin embargo, providencialmente, un hermano visitó el Museo del Paste, donde conoció al licenciado Wilfrido Soto Jarillo, regidor y presidente de la COREPAC (Consejo Regulador del Paste).

Tras conocer el propósito del evento, autorizó el uso del Museo del Paste como sede para la realización del Seminario Bíblico en Mineral del Monte, Hidalgo.

 


Dios fue preparando cada detalle necesario para la realización del evento.

Durante el proceso de preparación, los organizadores pudieron ver claramente la ayuda de Dios en cada etapa, convirtiéndose en un tiempo especial de gratitud y fe para todos los involucrados.

 

 

El Seminario Bíblico dio inicio con las palabras de bienvenida del pastor Ángel Castañeda.

 

 

Wilfred Soto, presidente del Comité de Gestión del Patrimonio Cultural Real del Monte–Cornwall y uno de los principales colaboradores del evento, también dirigió un mensaje de felicitación.


 

Tras la presentación musical, el pastor Pablo Shin, Director General de Misión Buenas Nuevas México, Centroamérica y el Caribe, compartió el mensaje.

Durante la sesión matutina, el pastor Pablo Shin predicó basado en Romanos 4, explicando que la justicia de Dios no se obtiene por medio de las obras, sino únicamente por la fe, tal como Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia.

 

 

Posteriormente, durante la sesión de la tarde, compartió un mensaje basado en San Juan 8, donde habló acerca de la verdadera libertad que Jesucristo concede al corazón del hombre y de cómo únicamente el evangelio puede librar al ser humano del pecado y la condenación.

 

 

Al finalizar, el público levantó su mano de manera unánime, confirmando que la salvación en Cristo Jesús se recibe únicamente por la fe. Este momento reflejó el corazón con el que los asistentes recibieron la Palabra de Dios.

 

 

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO

 

 

A través de este Seminario Bíblico comprendí que la salvación no se obtiene por las obras ni por el esfuerzo humano, sino que se recibe únicamente por la gracia de Dios mediante la fe en nuestro Señor Jesucristo. Estas palabras se afirmaron aún más en mi vida y en mi fe, dejando grabado en mi corazón que es la gracia de Dios, y no las obras, la que salva al ser humano”.

Lic. Wilfrido Soto Jarillo

 

 

Una vez más quedó claro en mi corazón que la salvación solo puede encontrarse en Jesucristo. También me conmovió profundamente saber que el mensaje del evangelio, llevado a Real del Monte hace más de 200 años, continúa hasta hoy transformando la vida de muchas personas.

Este Seminario fortaleció mi fe y llenó mi corazón de gracia para vivir mirando únicamente a Jesucristo”.

Hermano Julio César Ortiz Fragoso

 

 

«Cuando comencé a preparar el Seminario Bíblico, cada paso parecía una gran prueba. El tiempo de preparación fue corto y muchos aspectos, como el lugar y la comida. Sin embargo, al orar y encomendar todo a Dios, pude ver cómo Él abría camino en cada situación.

Además, asistieron muchas más personas de las que esperábamos, lo que llenó nuestro corazón de gratitud. A través Romanos, el pastor Pablo Shin compartió acerca de cómo las obras humanas no pueden justificar al hombre delante de Dios, sino que es por la sangre que Jesucristo derramó en la cruz que nuestros pecados son lavados y podemos ser declarados justos y santos para siempre.

Este Seminario Bíblico fue un tiempo de gran gracia y bendición para mi vida. Fue un momento precioso en el que Dios habló profundamente a mi corazón y me permitió aprender muchas cosas”.

Hermano Gustavo Vásquez Morales

 

 

Aquellos mineros no solo trajeron cultura y tecnología, sino también la fe en Dios, que más tarde se convertiría en una base importante para la historia del protestantismo mexicano.

Este evento no fue solamente un Seminario Bíblico más, sino también el privilegio de compartir el mensaje del evangelio en el mismo lugar donde, hace más de dos siglos, comenzaron a sembrarse las primeras semillas de la fe evangélica en México. Después de 202 años, ese mensaje volvía a anunciarse en aquella tierra. No fue una coincidencia.

Así como en 1824 Dios sembró la semilla del evangelio a través de aquellos mineros ingleses, y en 1873 permitió el establecimiento de una iglesia metodista en la región, hoy continúa llevando adelante Su evangelio más allá del tiempo y las generaciones.

Los hombres cambian y las épocas pasan, pero Dios permanece vivo, obrando y sosteniendo Su evangelio a través de la historia.