Hermanos de diferentes ciudades de España se reunieron del 31 de julio al 2 de agosto para participar en el Retiro de Verano, un espacio dedicado a la comunión, la reflexión y el fortalecimiento de la vida espiritual.
El Retiro de Verano 2026 se llevó a cabo en el Albergue “El Colladito”, donde, durante tres días, los participantes hicieron una pausa en sus actividades cotidianas para disfrutar de un programa que incluyó momentos de oración, enseñanza de la Palabra de Dios y convivencia.
Niños, jóvenes y adultos participaron en las diversas actividades, compartiendo momentos de alegría y fortaleciendo sus vínculos como una sola familia.

El retiro comenzó con un servicio especial en el que los hermanos se reunieron para alabar a Dios e iniciar las actividades de estos días de comunión.
Durante el servicio se presentaron diversas presentaciones especiales.

Cada mañana se realizó la hora piadosa, un espacio dedicado a meditar en la Palabra de Dios, orar y compartir testimonios.
Durante este espacio, los hermanos tuvieron la oportunidad de abrir sus corazones y contar cómo Dios ha obrado en sus vidas. Los testimonios permitieron a los participantes animarse mutuamente y recordar que Dios continúa obrando en cada circunstancia.


Durante la mañana del sábado, el programa continuó con actividades enfocadas en el estudio de la Biblia.
Los participantes se enfrentaron al Desafío Bíblico, una dinámica en la que los diferentes grupos pusieron a prueba sus conocimientos de las Escrituras mientras reforzaban lo aprendido y compartían en equipo.


Posteriormente, se realizaron las obras de teatro, preparadas por los hermanos. A través de estas representaciones, diferentes historias y enseñanzas de la Biblia cobraron vida de manera dinámica.



Estas actividades no solo contribuyeron al aprendizaje de la Biblia, sino que también fomentaron el trabajo en equipo y fortalecieron la comunión entre los diferentes grupos.
Uno de los momentos más significativos del retiro fue la ceremonia de bautizos, en la que varios hermanos dieron testimonio público de su fe en Jesucristo.





Niños, jóvenes y adultos participaron en diversas actividades que propiciaron momentos de alegría y compañerismo. La convivencia permitió estrechar lazos, conocerse mejor y fortalecer la unidad como iglesia.


Además de las actividades programadas, el retiro brindó diversos espacios de convivencia, como las comidas y los momentos libres entre las actividades.





Durante el servicio de la tarde se realizaron diversas presentaciones especiales.
Los jóvenes ofrecieron una presentación de danza, seguida de la participación del coro de hermanas, quienes entonaron cánticos para todos los asistentes.
Posteriormente, los niños de la iglesia presentaron una danza, mostrando que cada generación tuvo la oportunidad de servir y formar parte de las actividades del retiro.
El programa incluyó además una presentación de flauta, antes de continuar con la predicación de la Palabra de Dios.




Durante el retiro, los hermanos recibieron al pastor Emiliano, de la Iglesia Cristo Resucitado, quien compartió un mensaje especial con los participantes.
Durante el mensaje, el pastor reflexionó sobre la vida de diversos personajes bíblicos, entre ellos Moisés, Abraham, Josué y Noé, destacando cómo Dios obró en cada uno de ellos y cómo aprendieron a confiar.
A partir de la vida de Moisés, habló sobre la importancia de seguir la dirección de Dios, incluso cuando el camino parece difícil. También recordó a Abraham, quien dejó su tierra y avanzó confiando en la promesa de Dios.
En cuanto a Josué, destacó la importancia de esforzarse y ser valiente, permaneciendo en la Palabra de Dios. Asimismo, presentó a Noé como un ejemplo de perseverancia y obediencia, al continuar trabajando en el arca aun cuando quienes lo rodeaban no creían en lo que Dios había anunciado.
Finalmente, el pastor animó a los hermanos a aprovechar estos tiempos de retiro para profundizar en la Biblia y prepararse para servir al Señor. También resaltó la responsabilidad de transmitir la fe a niños y jóvenes, recordando que las próximas generaciones serán las encargadas de continuar la obra del evangelio.

El domingo llegó el último día del retiro. Después de tres días de actividades, los hermanos se reunieron para el servicio de clausura.
Durante la celebración se llevó a cabo la Santa Cena, como un momento para recordar el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz por nuestros pecados.
En esta ocasión, el pastor Noé Kang compartió un mensaje sobre la diferencia entre la justicia humana y la justicia de Dios.
Tomando como referencia el relato de la mujer sorprendida en adulterio, explicó cómo quienes la acusaban tuvieron que enfrentarse a su propia condición delante de Jesús. Cuando Él les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”, y comenzaron a retirarse, dejando las piedras en el suelo, quedando solo Jesús y la mujer.
El pastor señaló que este relato permite comprender la diferencia entre la justicia que el ser humano considera tener y la verdadera justicia de Dios. Cuando la luz de la Palabra llega, la justicia humana desaparece, pues el hombre reconoce que tampoco puede presentarse delante de Dios confiando en su propia justicia.

A partir de esta enseñanza, el pastor llevó a los hermanos al capítulo 53 de Isaías, donde se encuentra una de las declaraciones centrales del mensaje:
“Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.
Isaías 53:6
El pastor explicó que Jesucristo cargó con el pecado y la condenación del hombre, y que la salvación que debía alcanzarse ya fue consumada por Cristo en la cruz.
De esta manera, la salvación no depende de lo que el hombre pueda hacer para alcanzar la justicia, sino de confiar en lo que Jesucristo realizó en la cruz.

Otra de las enseñanzas centrales fue la diferencia entre vivir dependiendo de las propias fuerzas y hacerlo por fe. A través de la comparación con un automóvil, el pastor explicó que, así como una persona puede conducir por sí misma o confiar el control a alguien más, en la vida espiritual podemos intentar dirigir nuestro camino o confiar en Cristo y permitir que Él nos guíe por medio del Espíritu Santo.

El mensaje concluyó recordando que la justicia de Dios se recibe por la fe y que el creyente puede descansar en su gracia y misericordia, confiando en la obra perfecta realizada por Jesucristo.
Más allá de las actividades, uno de los aspectos más significativos del retiro fue la oportunidad de compartir los corazones y fortalecer la comunión.
Para muchos participantes, estos tres días representaron una oportunidad para hacer una pausa en medio de sus responsabilidades cotidianas, escuchar la Palabra de Dios y reflexionar sobre su relación con Él.

“Nosotros hemos aprendido que el que no tiene el aceite en su corazón, que es la Palabra de Dios, realmente tiene vergüenza. También hemos hablado sobre los talentos que Dios había dado a los tres hombres: al que tenía cinco, dos y uno.
Cuando salga de aquí, muchas tentaciones de Satanás van a venir a nuestro corazón. Satanás va a querer otra vez robar lo que hemos escuchado. Dios nos dio ese talento para anunciar el evangelio y para trabajar bien en nuestra vida.
Estoy muy agradecido también con mi grupo, porque hemos expresado nuestros corazones”.
Diac. Mario Enrique Figueredo

“Me sentí muy mal y me puse a pensar mucho. Me preguntaba por qué Dios me permitía estar así en un día tan importante. Así que corrí a Dios: ‘Señor, sálvame, por favor. Esto no es algo que yo pueda hacer; dame tu gracia’.
Pero esta mañana desperté y sentí claramente que el dolor había disminuido. Aunque todavía me duele un poco, sé que Dios me terminará de sanar.
Estoy muy agradecido por la Palabra y por los hermanos, y por este retiro”.
Vol. Alejandro

“Estoy agradecida por haber podido estar este fin de semana, abrir mi corazón, compartir y escuchar. En un mundo donde mostrar vulnerabilidad puede hacernos sentir débiles, aquí me sentí acogida y afortunada.
Poder cantar, compartir la Palabra y conocer las experiencias de los demás me llenó. Me voy bendecida y agradecida, con la esperanza de que este sea el inicio de un camino para seguir compartiendo y creciendo en familia”.
Hna. Almudena

“Estoy muy agradecida. He venido y me he sentido muy relajada. En este campamento me lo he pasado muy bien. Me parece un lugar muy bonito y tranquilo. Muchas gracias a todos”.
Hna. Yolanda

“Estoy muy gozosa por poder compartir este tiempo con ustedes. Yo vivo lejos físicamente de la iglesia, me conecto por Zoom, y me ha gustado poder conocerlos.
He compartido el corazón con algunos hermanos y estoy muy agradecida por este tiempo. Venimos a aprender la Palabra de Dios y a soltar un poco la carga, porque nosotros mismos nos cargamos y nos olvidamos de que Él llevó todos nuestros pecados y lleva nuestras cargas.
Estoy muy agradecida. Con el conocimiento de uno, pues no entiendo, pero gracias a Dios, Él da sabiduría y sensibilidad. Eso es todo. Yo, feliz”.
Hna. Lizbeth